Hoy nos llega un testimonio de compromiso en la evangelización desde Betim, en Minas Gerais, Brasil, gracias por esta iniciativa de implicación real con el Evangelio.
Según los Estatutos del Carmelo Misionero Seglar (CMS) de las Carmelitas Misioneras, la razón de ser y el origen del CMS se fundamentan en hacer presente el carisma carmelitano-misionero en la vida cotidiana. Por ello, queremos destacar cómo este carisma acontece en los más diversos ámbitos donde el laico está llamado a vivir y dar testimonio: la familia, el trabajo, la sociedad, la Iglesia y tantos otros espacios donde, como familia del Carmelo, va sembrando la semilla del Reino para que crezca y se extienda.
Desde Brasil queremos compartir la experiencia del CMS de Betim (Minas Gerais), conocido cariñosamente como “Los Palautianos”. En sus diversas presencias y actividades, sus miembros ofrecen un valioso testimonio de vida cristiana y de pertenencia al Carmelo Misionero.
Actualmente, el grupo está formado por diez miembros. Nueve de ellos ya han realizado sus promesas y uno se encuentra en proceso de formación y conocimiento de la familia carmelitana. Se reúnen cada quince días en diferentes hogares, siguiendo los temas propuestos por el Comité Provincial de Nuestra Señora de las Virtudes y el ritmo propio del grupo.
Hoy queremos compartir el testimonio del señor Ailmo Alves Dias, quien lleva más de diez años formando parte del CMS. Él expresa cómo el carisma carmelitano-palautiano le ha ayudado a asumir una vida de oración, buscando ser una persona cada vez más justa y comprometida con el Evangelio.
Como empresario en el barrio Bandeirinhas, Ailmo dirige una empresa en la que trabajan más de setenta colaboradores. Además de procurar cumplir fielmente con la legislación laboral, sintió el llamado a ir más allá, promoviendo la dignidad humana mediante la escucha, el diálogo y la cercanía con cada uno de ellos.
Por esta razón, cada lunes por la mañana reúne a todos sus colaboradores y, a la luz del Evangelio del día, comparte una breve reflexión y acoge las intenciones y plegarias de quienes desean expresarlas. Todo ello se realiza con profundo respeto por la diversidad de creencias presentes en el grupo. Unidos, agradecen a Dios e inician la semana poniendo su trabajo y sus vidas en sus manos.
Esta sencilla pausa semanal se ha convertido en un verdadero espacio de sanación para muchos. Ha favorecido una mirada más fraterna entre todos, destacando la importancia de cuidarse mutuamente como hermanos. En la empresa conviven personas de distintas edades, géneros, nacionalidades y culturas; una gran diversidad que, poco a poco, aprende a conocerse, comprenderse y caminar unida.
A través de las fotografías podrán apreciar esta acción sencilla, pero profundamente significativa y eficaz, que refleja el testimonio de un miembro del CMS viviendo su vocación laical en el mundo.
Próximamente compartiremos otros testimonios que animan y fortalecen la misión del laico, llamado a ser presencia del Evangelio en todos los ambientes de la vida.
Con cariño y gratitud,
Érica Rosena Aguilar
Rodrigo Moura
Coordinadores del CMS
Betim – Brasil

