Nuestra misión

El Carmelo Misionero hereda de su fundador la disposición y el talante misionero para ir “donde la gloria de Dios me llame”.

Francisco Palau percibe con mucha claridad lo que han de hacer sus hijas…

Allí donde hay

una herida que sanar
una pena que aliviar
un gozo que celebrar
una esperanza que resucitar
una persona a la que dignificar
una injusticia que vencer
una certeza que confirmar
una fe y un amor que compartir …

ahí intentamos plantar nuestra tienda como carmelitas misioneras. “Mírale en este cuerpo que es su Iglesia, llagado, crucificado. indigente, perseguido, despreciado y burlado. Y bajo esta consideración, ofrécete a cuidarle y prestarle aquellos servicios que estén en tu mano”.

Siempre en busca de nuevos horizontes

somos mujeres sencillas, pero valientes, abiertas a la universalidad, siempre amigas de abrir fronteras y caminos de diálogo y colaboración. Comprometidas con la historia, nos sentimos enviadas a estar cerca de la gente, al servicio de un mundo herido y necesitado; sensibles y solidarias con los pobres y excluidos, implicadas en proyectos de promoción a favor de la mujer, desplazados, inmigrantes; con nuevas formas de presencia que respondan a los desafíos de la misión hoy como las poblaciones indígenas olvidadas. “… yo te envío y en medio del choque te diré lo que tienes que hacer”.

Siempre en busca de nuevos horizontes, somos mujeres sencillas, pero valientes, abiertas a la universalidad, siempre amigas de abrir fronteras y caminos de diálogo y colaboración. Comprometidas con la historia, nos sentimos enviadas a estar cerca de la gente, al servicio de un mundo herido y necesitado; sensibles y solidarias con los pobres y excluidos, implicadas en proyectos de promoción a favor de la mujer, desplazados, inmigrantes; con nuevas formas de  presencia que respondan a los desafíos de la misión hoy como las poblaciones indígenas olvidadas. “… yo te envío y en medio del choque te diré lo que tienes que hacer”.

Así, el anuncio del Evangelio se realiza de múltiples formas como era el deseo de nuestro fundador: la dedicación a la misión que sea más necesaria en cada lugar y en cada momento. Hoy son varias naciones las que cuentan y acogen nuestra presencia orante fraterna y misionera en los cinco continentes. “Mi misión se reduce a anunciar a los pueblos que tú, Iglesia, eres infinitamente bella y amable”.

De esta forma la congregación realiza su actividad apostólica en la educación cristiana, la acción en el campo de la salud, la misión “ad gentes”, la pastoral social, la pastoral de la juventud, la pastoral de la espiritualidad y otras formas de evangelización. Amor a Dios, amor al prójimo: éste es el objeto de mi misión”.

Y seguimos ensanchando la tienda, renaciendo y creciendo en misión compartida con los laicos.

Educación

La enseñanza como alto y sublime ministerio

Salud integral

Mirar a la Iglesia en el cuerpo llagado y crucificado

Intervención social

Vivir la Iglesia equivale al cumplimiento supremo de la Caridad

Pastoral Parroquial

Nos sentimos llamadas a la misión de la Pastoral Parroquial

Centros de Espiritualidad

Nos sentimos llamadas a dar respuesta a la necesidad de transcendencia, de encuentro con Dios y con uno mismo que tiene el ser humano

Pastoral Juvenil Vocacional

Nos sentimos llamadas a compartir vida con los jóvenes

Otras experiencias misioneras

Amar a Dios y amar al prójimo

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