Respecto a cómo nos había sido la experiencia en Cuba y recordando que viví 11 años en ese país desde un punto de vista estudiantil y trabajador. Hoy viví una realidad diferente como misionero de la fe una nueva experiencia en lo particular a pesar de los inconvenientes actuales de los apagones los problemas sociales y económicos me preocupó el hecho de que el pueblo que conocí ha cambiado que se encuentra bastante golpeado por la pobreza y la desigualdad, la enfermedad y el desinterés social; a pesar de ello, aún existe la fe cristiana el trabajo y labor de las hermanas: Cecilia Fuentes, Cristina Díaz e Inés Ramírez, es un trabajo digno de respetar. Cuando llegamos nosotros las hermanas nos recibieron como familia brindándonos lo que mejor que podían haciéndonos sentir como en casa, la sabiduría de las hermanas es muy interesante en diversos temas tal es el caso de los problemas como enfrentan día a día con respecto a lo social, es decir un ejemplo: la hermana Cecilia que para sus abuelitas lucha un vaso de leche diario y su alimentación la salud y ropajes en el centro o el arduo trabajo de la hermana Inés en la iglesia y de la hermana Cristina en el campo llevando catequesis a los niños y adultos, en lo personal siento que el trabajo que realizan como Carmelitas es honor y honra a las palabras del Francisco Palau.
Tuve la oportunidad de conversar con un padre de la iglesia que amablemente nos explicó las situaciones en la cual enfrenta la iglesia en la actualidad en Cuba situaciones que no están muy lejos de la realidad del pueblo y la necesidad de nuevos seminaristas para generar nuevos párrocos además muy amable nos invitó a almorzar en el Arzobispado.

En lo personal pude también compartir con feligreses de la Iglesia, y compartir con los niños de cada comunidad con el difícil acceso a ellos, pero verles una sonrisa es la recompensa que como misionero logramos en vertientes y conocer la actualidad en que nuestro pueblo hermano se encuentra en la pobreza y el desempleo, la emigración. factores que están afectando totalmente a toda una nación y al compartir también con las abuelitas del hogar de anciano y el arduo trabajo que se realiza con mucho cariño y amor por parte del personal, los cocineros, los transportistas la encargada de las actividades como es Niurka y al compartir con las doctoras del hogar de ancianos Francisco de Padua y entender sobre las situaciones que está enfrentando el tema salud las necesidades que tienen en el área de la medicina y el esfuerzo que realizan los profesionales a pesar de que están retiradas de seguir ejerciendo para poder llevar salud en el centro a pesar de la escasez de medicamento e insumos que se logran obtener uno que otro por gestiones de la hermanas Carmelitas, apoyando así la obra y a la hermana que la lidera.
En los dos extremos de Cuba se vive dos realidades diferentes unidas siempre por la solidaridad y el amor hacia el prójimo en Vertientes donde estuvimos gracias a la colaboración, las hermanas lograron disminuir el impacto de la oscuridad con paneles solares a pesar de ello aún faltan algunas necesidades que solventar, y en la Habana en el hogar de ancianos donde nos recibió con mucho cariño la hermana Cecilia Fuentes a pesar de su actual enfermedad lucha día a día no por su bienestar sino por el de 100 abuelitas y personal a su cargo.
Este viaje que Dios y María me puso en mi camino me ha llevado a reflexionar sobre la solidaridad de no solo en el pueblo de Cuba sino que al mundo entero es un tema que para muchos es muy común pero hay que vivirlo para conocer de primera mano la realidad de nuestros países que aún se encuentran sufriendo y enfermándose por el desinterés de los líderes políticos ocasionando daño a la humanidad.
Termino confirmando mi fe y mi compromiso a una causa humanitaria y de hermandad como lo que ha surgido en la mente de nosotros al formar parte del Tren Misionero Carmelita.
Fernando Marroquín

