Mientras estaba sentado en el banco durante la misa de vigilia del sábado de Pascua, escuchando atentamente las lecturas, la primera lectura del día (historia de la creación) me tocó el corazón. En Gn 1,6 Dios dijo “Separemos el agua del agua”. Vaya, qué gran revelación fue esta; que la tierra tiene mucha agua para todos nosotros.

Inmediatamente mi mente se dirigió a la gente de Samburu y Turkana que visitamos en marzo de 2022 y vimos el efecto de la sequía. En estas comunidades; el agua es muy preciada y no se desperdicia ya que las mujeres tienen que ir durante horas a buscar al menos 20 litros para el día.  El sol allí es muy caluroso, los animales están muy delgados y la gente parecía muy débil debido al duro trabajo con el que se levantan cada día para buscar agua y hierba para su ganado. Pensé en cómo damos por sentado el agua e incluso desperdiciamos mucha de ella en la ciudad. Ahora sé que incluso lavar los platos con agua corriente es un gran regalo de Dios y no una tarea difícil como solía verla. ¿Cuánta agua has desperdiciado hoy?

Dicho esto, aprovecho esta oportunidad para agradecer al CMS de Corea del Sur la financiación del proyecto de agua en la parroquia de Tuum, diócesis de Maralal, Kenia. Este proyecto de agua ha traído mucha esperanza a la comunidad y fue bueno escuchar a algunas familias planear que plantarán vegetales para su familia, construirán nuevas casas y algunos planean tener agua entubada en sus hogares. Esa agua traerá la paz, ya que la mayoría de los conflictos surgen de la lucha por la hierba y el agua. Esa agua ahorrará a las mujeres mucho tiempo y energía y les facilitará el trabajo. Después de haber visitado muchas otras comunidades de la región, era evidente que el agua es preciosa para ellos. Todas las demás comunidades que visitamos (Waso Rongai, Seisei, Simale y Parkati) nos pidieron que consideráramos también la posibilidad de instalar depósitos de agua para ellos. Esta es una gran tarea que no podemos realizar solos y damos gracias a Dios porque la luz que trajo a Tuum pueda brillar un día en todas las demás comunidades.

Gracias también a la Hna. Teresita Cheong, a la Hna. Felly Covacha y al resto del CMS: Catherine Muhoro, Celestine Adika y Ann Moraa con quienes trabajamos y visitamos el proyecto de agua. Que Dios, que comenzó la buena obra en vosotros, la lleve a cabo y os siga utilizando en su viña.

Vivian Obel

CMS – Kitengela, Kenya