En el gozo de la comunidad fraterna, celebramos las vísperas de la Fiesta de Nuestro Padre Fundador el Beato Francisco Palau, enlazadas por el carisma eclesial de nuestra familia participamos de la Eucarística presidida por el P. Miguel Márquez, Prepósito General del Carmelo Teresiano, concelebrada por algunos sacerdotes carmelitas, en torno al altar con todas y cada una de nuestras comunidades y hermanas, el CMS a lo largo y ancho del mundo.

 

Durante la homilía, resonó el testimonio de nuestras hermanas Mártires y en la metáfora de la cueva, la fecundidad apostólica en la que Francisco Palau logra madurar la búsqueda de su Amada, esa síntesis perfecta entre la contemplación acción, desafío que conjugamos en los acontecimientos de la historia hoy; enriqueciendo la entrega y vigencia profética de nuestro carisma al servicio de la Iglesia.
Somos invitadas a escuchar y obrar la Palabra con las actitudes palautianas en las que hacer énfasis: sentirnos ungidas, guiadas, alegres en Cristo e injertas en la realidad del Misterio de Comunión Eclesial con una humanidad que en los diferentes contextos clama: consuelo, compañía, justicia, proximidad que transforme los dramas humanos en gesto solidario, amigo, hermano.
Como resonancia nos recuerda la finalidad del próximo Sínodo como reto en el que ir concretando nuestra vida y misión: “No es reproducir documentos, sino hacer que germinen sueños, suscitar profecías y visiones, hacer florecer esperanzas, estimular confianza, vendar heridas, entretejer relaciones, resucitar una aurora de esperanza, aprender unos de otros, y crear un imaginario positivo que ilumine las mentes, enardezca los corazones, dé fuerza a las manos…”