Un día para recordar con los Jóvenes del Carmelo Misionero: Somos Peregrinos del Amor

El 9 de abril de 2024, los Jóvenes del Carmelo Misionero de diferentes sitios: Madrinan, Nueva Ecija, Pandi, Kaliraya, D. Tuazon y Tandang Sora tuvieron maravillosas experiencias en “Puning Cave” que se encuentra en Brgy. Bayabas, Doña Remedios Trinidad, Bulacan. Fue un día lleno de aventuras y emociones.

Hna. Faye Ann Robles, Coordinadora Nacional de PJV, presentó el significado de las cuevas y montañas, seguida de una oración dirigida por Ate Roseden Baldesma, PJV. A continuación, Hna. Rosario Gener nos dio una breve introducción sobre cómo escribir un diario y destacó su importancia para los Jóvenes del Carmelo Misionero (PJV). Empezaremos a escribir experiencias significativas de nuestra vida, empezando por nuestra exploración de la cueva. Después, hicimos una pequeña actividad para encontrar algunos versículos de la Biblia con historias que incluían montañas y cuevas. A continuación, las Hnas. Jeannah Grace Arado y Zosi Perater hablaron sobre el significado de las cuevas y las montañas en la vida del P. Palau.

Antes de entrar en la cueva, Hna. Rebecca Polinar nos dio una breve explicación sobre lo que debíamos hacer dentro de la cueva y nos presentó a los guías que nos acompañarían por recorrerla. Entrar en la cueva fue emocionante pero difícil. Las estalactitas y estalagmitas nos cautivaron con sus bellezas.

Aprendimos algo nuevo con nuestros amigos de PJV. Cuando llegamos al centro de la cueva, Hna. Ma. Eden Maboloc nos guió en la oración con todas las linternas apagadas. La oscuridad y el silencio eran profundos.  Estamos muy agradecidos por experimentar lo mismo que el P. Francisco Palau había experimentado dentro de las cuevas y cavernas durante su tiempo. Después de nuestra breve meditación, regresamos y tuvimos que recorrer de nuevo por el mismo desafiante camino.

También nos costó volver, sobre todo a mí. Me asusté porque resbalé y me caí cuando llegamos al sitio donde teníamos que volver a tirar de la cuerda para no caernos, pero al final todos salimos sanos y salvos de la cueva, sintiéndonos victoriosos.

Almorzamos muy tarde y escribimos todo lo que habíamos vivido en la cueva. Escribimos nuestras reflexiones en nuestros diarios y luego compartimos con las Hermanas Coordinadoras. Nos divertimos mucho nadando en el río, cantando, comiendo y riendo todo el tiempo.

Llegó el momento de despedirse del lugar y de los demás, con muchos recuerdos para atesorar y recordar. Volvimos a casa físicamente cansados, pero lo pasamos mejor que nunca. De hecho, fue un día de recuerdo para todos nosotros de Carmelo Misionero, manteniendo en nuestras mentes y corazones que todos somos peregrinos de amor en este viaje de la vida.

Angela Lyka Luterte, PJV

es_ESES
Compartir