Vivir tu vida y misión “con pasión”, hace que transmitas lo positivo de una vida entregada con amor. ¡¡Gracias Segunda!! por tu entrega, dedicación y pasión puesta durante tantos años en la “sublime tarea de la educación” han sido muchas generaciones las que han tenido la suerte de conocerte y disfrutar contigo. Aquí nos acercamos a su testimonio       .

Qué bonito es compartir las experiencias vividas y contempladas desde esta atalaya de la vida El corazón se ensancha agradecido, por lo vivido y aprendido con otras personas. Realmente brota exclamar: Todo ha sido gracia. Al jubilarme como maestra siento que ha sido realmente pasión por la educación la que he tenido durante estos años. Por ello mi sentimiento es de gratitud a Dios.

Acción de gracias a Dios por todo lo que me ha dado en los treinta y pico años dedicados a esta profesión/vocación. Gracias inmensas al Señor porque siempre me he sentido fortalecida por su ayuda en todos los lugares donde he estado. Educar para mí ha sido dar vida.

¿Por qué pasión por la educación? Pasión porque ha sido un amor muy intenso, entusiasmo, inclinación para transmitir lo que sabía, lo que me enseñaban, lo que leía. Desde muy jovencilla he dado clase, a niños pequeños, para sacar algo de  dinero y pagarme una excursión de Antiguas Alumnas del colegio.

La lectura era mi hobby. Me gustaban los tebeos y tener un libro nuevo para leer me encantaba. También escribir. Un primo mío me regaló un Diario y disfrutaba escribiendo en él.

Me atraía, como abulense, santa Teresa, su Humanismo en todos los sentidos Cuando tenía dieciocho años mi maestra, Dª  Sotera Alcántara, hoy tiene una calle con su nombre en Ávila, me regaló el libro de La vida de santa Teresa, aún lo conservo dedicado. ¡Que riqueza hemos recibido las generaciones de alumnas que pasamos por sus manos! Su bondad y cariño hacia sus alumnas era inmenso. Su manera de educarnos ha sido siempre un referente en mi quehacer como profesora.

Educar para escuchar. Escuchar lo que dicen, lo que piensan, lo que sienten. Somos la profesión de la humanización. Miramos cara a cara a cada niño. Es un privilegio que no tiene la tecnología. Todo lo que va a suceder en el aula va a ser significativo para el alumno.

Cuando Jesús fue entrando en mi vida, “buscando mi amor”, La profesión y la vocación se fueron uniendo con más fuerza. Ahora quería transmitir la Bondad y el Amor de Dios hecho Vida en Jesús. Y la vida es para darla no para guardársela. Ahora puedo darme cuenta que no solo ha sido pasión por la educación, sino, pasión por la evangelización. Recuerdo la época que estuve en la parroquia, de mi barrio, dando catequesis.

Las dos pasiones: educar y evangelizar han sido como dos llamas que se han unido en una sola mecha y han crecido en mí. En este tiempo siempre he tenido personas que me han ayudado y acompañado. El Señor me llevaba de su mano! Gracias! La educación y la evangelización han estado muy unidas en mí.

Y me pregunto ¿Por qué? Y la respuesta que me doy es: porque la evangelización propone a la educación un modelo de humanidad inspirado en Cristo Jesús y la educación cuando llega a tocar el corazón de los niños / jóvenes y les descubre el sentido de la vida, favorece y acompaña el proceso de evangelización. Pienso que las dos unidas harán posible un cambio de mentalidad y cultura.

En mis recuerdos me voy, antes de ser Carmelita Misionera, a mi primer contacto con los niños de tres años en el colegio diocesano Pablo VI, en Ávila, que se iniciaba con los párvulos en los bajos de las casas del “cura”. Don Francisco López Hernández es el párroco que me permite estar ese  año. Así pude tener mi primera experiencia como educadora.

Ya con la plaza en propiedad, en Hoyocasero, pueblo de la sierra de Ávila; aquí mis momentos de silencio y formación como postulante empezaron con el sabio trabajo que me ponía Hna Gloria Sánchez, q.e.p.d. Siempre la llevo en el corazón. Luego Baterna, en el valle Amblés y unos pocos días en Don Jimeno. Durante estos años mi vocación de maestra de escuela rural se llevó a cabo, corta pero intensamente.

Recuerdo los niños y adolescentes que estuve en estos años. Especialmente en Baterna. Con que alegría vinieron a Ávila, los mayores de 8º de EGB, un sábado, en primavera, para visitarla como turistas. Les esperé en el coche de línea y estuve todo el día con ellos. Se trajeron su bocata y disfrutaron por el Rastro, la Santa y el Museo de Oriente de Santo Tomás.

En mi primer destino, ya como juniora, “allende los mares” pude experimentar la alegría de ser Maestra de Salón Hogar, como allí se llama. En Puerto Rico: en el colegio Elemental de san José, de los P. Carmelitas,  en Primaría. Con mi primera superiora y estupenda maestra Pilar Costell, q.e.p.d y su  Principal o Directora Hna Soledad Díaz. Que inmensa gratitud me brota del corazón hacia ellas. Y luego, en la High School, o Secundaria en el colegio san José también de los P. Carmelitas. Y no puedo olvidar mi bonita experiencia con las junioras en el Juniorado de Bairoa. Y siempre con la catequesis en la parroquia. Al ser mi primer destino, me marcó y dejó huella en mi ser de religiosa! Gracias Señor por lo vivido!

Luego en Costa Rica, en una zona muy pobre: el Barrio Cuba, con el inicio del Pre-Kinder, y luego la primera graduación del Kinder. Hoy ya colegio “El Carmelo”. Recuerdo con mucho  cariño a las novicias, en Tres Ríos. Y en Barrio Cuba las postulantes. Que riqueza de Hnas encontré. Entregadas y totalmente disponibles para la misión, tanto en la formación, como en el servicio con los más necesitados en estos países. Su testimonio siempre ha sido una bonita motivación y testimonio en mi vida.

Siempre el amor, como compromiso real, ha sido lo más importante en mi vida. Es lo que quiero vivir, como así nos lo dice el P. Palau: “Si tienes caridad, si amas lo que Dios ama, si quieres lo que Dios quiere, puedes hacer por el bien de los otros mucho y muchísimo”. MM5,4

Más adelante en Granada, en el colegio “El Carmelo”. Clase en Primaría y ESO. Termino mis estudios de Teología. Compagino, el mismo, con las clases, la comunidad, la catequesis. Que riqueza a todos los niveles. Que vivencias con la obra de remodelación del cole y de la comunidad. El tiempo aquí pasado ha sido muy intenso y aprovechado. Las hermanas siempre trabajando por el  bien de los alumnos y  familias han sido un estupendo ejemplo para mí siempre ¡Gracias a la Congregación por todo!

Y ya, desde Getafe, Perales del Río, en el colegio santa Teresa. Había hecho  mi experiencia de novicia aquí. Como maestra y pastoralista han sido unos años preciosos. Aquí he vivido el aniversario de los cincuenta años de la presencia de las Hermanas. Con la gratitud hacia Hna Juana Irizar, q.e.p. d., con la que viví en Granada. Era Provincial, de la antigua provincia de Madrid,  cuando santa Maravillas de Jesús la pidió para hacer una Escuelita para los niños pobres de este lugar, pedanía de Getafe. La calle del cole se llama Dolores Valle una de las primeras Hermanas que aquí dejaron su huella.

Y, con la educación, la catequesis de confirmación, en la parroquia  de los santos Justo y Pastor. Agradezco la ayuda fraterna de su párroco P. Fran. ¡Gracias, Hermanas, P. Fran, profes y familias, que me habéis acompañado en este caminar! Mi cariño y gratitud estará siempre vivo en mi corazón.

Si hay un texto evangélico con el que me gustaría terminar este testimonio personal de pasión por la educación y la evangelización es el del Hijo Pródigo. Cada día en el aula, para mí, ha sido ver, acercarse, escuchar, para sanar, tomar sobre mí al alumno y llevarle sobre los hombros en el tiempo de cada curso. Acompañar en la fe, el silencio, la interioridad, la solidaridad…, en definitiva educar para la intemperie que viene.

Y termino con este poema-oración:

¡Gloria al Dios acampado para siempre

en medio de nosotros!

¡Gloria al que es su Palabra preferida

y nos ha mandado escuchar!

¡Gloria al Espíritu que habita en nosotros

y nos sostiene! ¡Gloria. Gracias! Amén.

Segunda Sánchez