Hoy el testimonio nos llega desde Roma, de parte de hermana Andrea Rodríguez de la Comunidad “Mater Carmeli”. Como tantas personas, también a ella le llegó la experiencia de ser “positivo en la prueba del Covid”, y esto le hizo tener que pasar al confinamiento total, desde el 17 de marzo. Nos comparte su experiencia, como un “PASO FUERTE DEL SEÑOR EN SU VIDA”, gracias Andreina por compartir con nosotros, realmente son palabras que nos ayudan a sentir una vez más que el Señor va realizando su obra en cada persona.

Te damos la palabra……………………

 

“¡Qué grande es el Dios en Quien creo! “Sí, se aprecia mejor el don de la fe cuándo uno se encuentra solo, aislado de los hermanos y además débil, porque nuestro Dios esta cerca del necesitado, no abandona a los que confian en Él.

Empezé mi aislamiento, a causa del COVID, convencida que bastarian solo diez dias. Como, gracias a Dios, me sentía bien pensé en hacer una especie de ejercicios espirituales. Llevé conmigo un libro: ”La sabiduría de un pobre”. Sobre S. Francisco de Asis.

Por la mañana, cuando el sol iniciaba a acariciar con sus rayos la naturaleza, que podía admirar desde la ventana, yo alababa al Señor uniendome a la creación. Hacia frio, por eso terminada la oración de laudes comenzaba a pasear dentro de la habitación y…, caminando, con Jesús, surgia en mi interior una oración incesante: a veces eran cantos, a veces salmos, otras peticiones, dialogos o simples reflexiones. Era la oración de quien se siente solidaria con la creación y con todos los hombres probados en todos los continentes, con ellos también yo pecadora y necesitada de misericordia.

Del libro me llamaron la atención algunos detalles utiles a la vida de fraternidad o a la vida espiritual. Escribo de él algunas frases.

  • “Los frailes formaban una comunidad de amigos, sus relaciones eran simples y transparentes; cada uno se sentia sometido a todos y no anhelaba otra cosa que conformar su vida a la de Cristo. Cada uno era como una madre y consideraba a los otros como hijos”.
  • “Volver la mirada a Dios, admirarlo, alegrarse por lo que ÉL es, darle gracias por ÉL mismo …, esto significa tener un corazón puro”.
  • “San Francisco sentia fuerte el deseo de participar al Espiritu del Señor y a su actividad divina”.

Estas frases alimentaban mis reflexiones y me impulsaban a ejercitarme en actos de amor, de fe y de confianza. A veces me emocionaba constatando la facilidad y profundidad con la cual el Señor me permitia relacionarme con Él, de su condescendencia hacia mi pequeñez.

El COVID se alargó a un mes y, aunque tenia miedo a seguir dando siempre positivo, esto  no me impedia vivir unida a Jesús , amando su voluntad.

Eramos también objeto de tantas atenciones y delicadezas de parte de las hermanas del Consejo General y de la comunidad. ¡¡Gracias hermanas!!

En la Pascua me resonaban las palabras de Jesús: “No tengáis miedo” ¡El futuro, lo desconocido, el limite, la noche, la tribulación, el abandono son la gran ocasión de atravesar la historia de los hombres con la fuerza de Jesús Resucitado! Sí, su fuerza y su amor es nuestra salvación.

¡Gracias Señor por tu presencia en la soledad que todos experimentamos!