Recogemos aquí el testimonio de Daniela del Pilar Calderón, una joven valiente, que ha decidido entregarse por entero al Señor en el Carmelo Misionero. Junto con la Viceprovincia Nuestra Señor de Guadalupe, nos alegramos por esta nueva Carmelita Misionera para servir a la Iglesia en los lugares donde están presente las hermanas de esta demarcación. El Salvador, Cuba, Costa Rica, Nicaragua, Santo Domingo y Guatemala. Y a Daniela desearle toda la felicidad que procede del Señor, no olvides que El es fiel y te llenara de su luz para responderle con valentia. ¡¡Muchas gracias por tu testimonio!!

“Mi corazón fue fabricado por la mano de Dios, para amar y ser amado y solo vive de amor”

Creo que hay un momento en la formación con el que siempre soñamos, y qué más que el día de la primera Profesión Religiosa. Es el día de hacer pública una vivencia, una actitud de confianza, un deseo de vida. Por ello creo que es tan significativo, porque es un momento en el que converge la vida con todas sus andaduras, con el hoy y con lo que está por venir.

Este día para mí, fue el 16 de julio, en la Solemnidad de la Virgen María del Monte Carmelo. No sé cómo explicar la alegría que sentía. A la tarde mis mejillas estaban  entumecidas por sonreír, me encontraba envuelta por esa Iglesia cercana que me vio crecer: mi familia, mis hermanas y amigos; y con el corazón lleno de gratitud.

Como Carmelita Misionera; cuando decimos yo te doy lo que soy, lo que tengo y quiero; es como nuestro sí, es una respuesta al Señor, y a la vez a los deseos que Él cultiva en nuestro interior. Esa era mi alegría, el poder compartirle a la Iglesia mi deseo de vivir así, consagrada…para amar y ser amada y vivir de amor.

Como símbolo de mi profesión tomé un árbol, signo de la persona. Sus raíces y fundamento son el encuentro con Dios y con el prójimo: es el encuentro íntimo con la Iglesia el que nos permite crecer y encontrar la forma de penetrar en la tierra de nuestros contextos y realidades. Estas raíces permiten que la vida crezca hacia afuera, a lo visible; dan lugar a un tronco y follaje. Es un árbol con características únicas, que en la misma medida en la que sus raíces penetran la tierra, sus ramas alcanzan el cielo.

Este es mi árbol, hoy sellado por el Carmelo Misionero en el que quiero ramificar mi vida y misión, confiada en que por el encuentro con Dios podré dar un fruto capaz de transparentar su amor fraterno y de comunión, así como la Trinidad.

Daniela del Pilar Calderón Mata de la Trinidad

 

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