Cristo redimió al género humano y dio perfecta gloria a Dios principalmente a través de su misterio pascual: muriendo destruyó la muerte y resucitando restauró la vida. El triduo pascual de la pasión y resurrección de Cristo es, por tanto, la culminación de todo el año litúrgico.

Desde el 28 al 31 de marzo las hermanas Leonor Soza e Ivonne Arellano junto a Valeska Puebla del CMS tuvimos la alegría de acompañar a las comunidades El barco, Santa Victoria y San Miguel de la parroquia San Francisco Javier de Peralillo, Sexta región Chile.

En esta experiencia pudimos compartir el triduo Pascual y visitar a los enfermos de las comunidades llevándoles un mensaje de esperanza y cercanía. Nos alegró enormemente participar en cada una de las celebraciones, las cuales con su acogida y amor nos hizo experimentar la alegría de Jesús Resucitado.

¡Aleluya! Alabad al Señor, dadle gracias porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Celebramos la Resurrección del Señor, celebramos que Jesucristo ha vencido a la muerte, que ha resucitado y que está con nosotros todos los días hasta el fin de los tiempos.

Contemplamos en todo su esplendor el misterio del amor de Dios, que es el hilo conductor de nuestra fe. Dios te ama tanto que te ha creado para vivir con Él para siempre, para toda la eternidad: no hay nada ni nadie que nos pueda separar del amor de Dios… ni siquiera la muerte (cf. Rom 8).

Celebramos la vitoria de Jesucristo, que también puede ser la tuya, si la acoges en tu corazón, porque el Señor te regala la salvación: si crees, ¡verás la gloria de Dios! Si acoges en tu corazón está buena noticia.

                                                                                Ivonne Arellano  cm    Chile

    

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