Comprendió Palau que su obra no podía quedar encerrada en las Islas. Diversos fueron los obstáculos con los que tropezó. La demasiada dependencia del prelado, una. -Ya reseñada-. Otra -no menos importante-, el talante de los isleños: lo exterior a sus fronteras los superaba…. En frase de Palau: lo grandioso les alarma y asusta. Finalmente, la insistencia en intensificar la vida contemplativa de la comunidad. Hasta renunciar a cualquier forma de actividad.

Como conclusión, Palau inició la fundación femenina de Vallcarca, 1862. La deseó y proyectó como alternativa a la de Ciudadela, sí. Pues tenía muy en cuenta las exigencias de las leyes nacionales vigentes. También los horizontes apostólicos que él juzgaba irrenunciables. Si Juana se mantenía en la postura inicial, no podía contar con ella.  Palau no tenía intención de repetir fracasos. Las reflexiones y decisiones son para aplicarlas a la vida. ¿Verdad?

Sus primeras reglas delimitaban el doble campo de asistencia docente y sanitaria. El obispo de Ciudadela aprobó el proyecto. Se había abierto, en la ciudad, el colegio Sta. Teresa de Jesús. Sin demora. Y se programaban otras obras benéficas, diseñadas por el Padre Palau. Con Teresa Jornet hubo conflicto interno. ¡Lástima! Como el problema iba en aumento, Juana abandonó Ciudadela en 1864. Y la estancia de la comunidad, en Menorca, concluyó en esa misma fecha. -Es decir, permaneció del 1861 al 1864-.

La de Vallcarca fue la primera comunidad femenina de la península. El terreno -propiedad de Francisco- correspondía a su patrimonio familiar. Con buen ojo se dio prisa en superar la interinidad de Ciudadela. Acomodó las posesiones de Vallcarca, de acuerdo a sus proyectos, ¡claro!. Y situó la vivienda de sus hijas al lado de la casa de los Hermanos.  Els penitents o Sta. Cruz era la vivienda de ellos. Hoy, el nombre de la zona.  ¡Interesante, cuanto menos!. ¿No?

Realizó la fundación con gran diligencia. A mediados del mismo año ya  funcionaba. Fundación ésta, pionera en la orientación trazada por Palau. Por tal motivo, modelo de las que iban a seguir. No pocas. Sí, sí. El complejo de Sta. Cruz lo percibía como centro y matriz de su obra fundacional.

Con la creación de la normal de magisterio femenino en Barcelona se afianzó el propósito del Fundador. Quien orientó sus esfuerzos a titular, debidamente, a las Hermanas. ¡Palau, continuaba en la frontera!. ¡Admirable! La educación era una urgencia solicitada por la sociedad. Pronto, las hermanas, se lanzarán a ella. A otros servicios de la acción apostólica, también.

A Es Cubells le llegó, con anterioridad, otra solicitud de fundación. Allí se consolidaba la vida comunitaria de los Hermanos. Transcurría septiembre del 61. El proyecto no llegó a cuajar. Pues el Padre Palau no pudo aceptarla, a pesar de la protección que le ofrecían las autoridades. Se trataba del ambicioso proyecto de evangelización -Ya reseñado- En relación directa con sus campañas misionales. Y en conformidad con las necesidades apremiantes del país: asistencia sanitaria y docente.

Rebobinamos. Se concebía como doble centro en la capital. Desde donde algunas hermanas irradiarían su acción pastoral en lugares concretos de la  Isla. Vasto y ambicioso proyecto. El cual tropezó con numerosas intromisiones. En concreto, la del rector del seminario ibicenco. ¡Considerable error!. De colaborador pasó a disidente. Cierto, la documentación sobre el asunto se reduce a datos aislados. Entresacados de la correspondencia de Palau. La cual no permite un conocimiento exhaustivo del planteamiento. Grupos reducidos y personas aisladas realizaban una acción benéfica. Entre ellas las hermanas ¡Evidente! A partir de 1866 desaparece todo rastro de ellas en la Isla.

Este doloroso fracaso de Ibiza, tierra empapada de palautianismo, tuvo excelente compensación en otros lugares. Las misiones de Francisco por el Alto Aragón -1864-. Ellas abrieron las puertas a nuevas presencias. Romper la cuadrícula de Cataluña y Baleares fue decisión providencial para la familia femenina de Fracisco Palau. ¡Sin dudarlo!.

Nuestro Fundador siempre manejó, con precisión, el discernimiento. Pensaba y oraba lo pensado. De este modo actuaba, luego, con acierto. Y si se equivocaba, volvía a orar lo ocurrido. Actuaba, de este modo, sobre el nuevo paso dado. Vida entretejida por la oración. Por el discernimiento, también. Singular referente para todas nosotras/tros. Sus hijas/jos.

 

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