La Comunidad “Virgen del Carmen” de Barcelona  recogimos el deseo expresado por   alguna comunidad,  de celebrar juntas el domingo día 24 de abril, en la octava de Pascua, el 36 º aniversario de la Beatificación de Francisco Palau  y los 150 años de su Pascua definitiva.  La cita era por la tarde. A las 17:00 horas, fueron llegando hermanas de las comunidades del entorno: Solariun,VallPar, Sans, Badalona y Tarrasa. Una belleza ver llegar a las hermanas  acompañadas de los miembros del CMS y de algunos laicos colaboradores en nuestras Obras apostólicas. En total 40 miembros de la Familia carmelitana
La tarde fue plena. La Eucaristía precedida de un video palautiano  que nos dispuso  para la celebración. Partimos de la Sala procesionalmente, cerraban  la comitiva  cinco personas que portaban 5 velas encendidas que al llegar a la capilla  depositaron , al ritmo que marcaba la introducción,  el nombre de cada continente,  a los pies  del  Padre Palau. Su figura ocupaba un lugar preferente.
Es momento para agradecer  la Historia de gracia recorrida:

  • Aquella  semilla  que arraiga y echa raíces en Europa
  • La primera “SALIDA” misionera, en 1910, al continente del Nuevo mundo: Argentina  América,
  • La entrada “con los pies descalzos” en el continente de ASIA, llegando a la India el 1954,
  • La respuesta decidida “AD Gentes” que realiza la Congregación  en el 1964 en pro de la Iglesia nativa de África. Mozambique su primer país.
  • El último salto misionero ha sido más reciente, el 2004, al continente Australiano

La Eucaristía la celebró el Padre Juan Badía, Carmelita Descalzo, participada activamente por todos los miembros del Carmelo. La universalidad y la inculturación fueron muy visibles  en  rostros y  signos de diferentes  tradiciones. Dos sentimientos marcaron la celebración: la gratitud   porque el Carisma – gracia fundante-  se ha convertido en Historia de gracia encarnada en los cinco continentes y el no pequeño compromiso que queremos  asumir hoy como  herederos de  un carisma eclesial que necesita mantener viva y creativa  la llama  recibida.
Pero la fiesta  siguió. Una exquisita coca acompañada de la copa de cava pusieron mas marcha a la fraternidad y a la alegría.  Las palabras del adiós fueron: ¡¡¡qué bueno encontrarnos!!!







pt_PTPT
Partilhar isto