Nos unimos a la oración por los jóvenes, que sientan la voz del Señor que les anima y ayuda a vivir con ilusión en medio de nuestro mundo.

Respondí: —Ay, Señor mi Dios. ¡Pero si no sé ni hablar; soy muy joven!
Me contestó el Señor: —No digas que eres joven. Irás a todos los sitios adonde yo te envíe y dirás todo lo que te ordene. No les tengas miedo, pues estoy contigo para defenderte… (Jeremías 1:6-8)

Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que tu palabra, tu conducta, tu amor, tu fe y tu limpio proceder te conviertan en modelo para los creyentes.  (1 Timoteo 4:12)