El sábado 11 de abril tuvo lugar el esperado Encuentro de Asesoras de Grupo del Carmelo Misionero Seglar (CMS), un espacio largamente anhelado y gestado con dedicación desde el año pasado. En el camino sinodal que venimos recorriendo, las reuniones casi mensuales con las Asesoras Demarcacionales fueron preparando el corazón y el horizonte de este momento de gracia, que finalmente se hizo realidad.

Bajo el lema “En comunión y misión, al servicio del CMS”, el encuentro buscó propiciar una experiencia viva de fraternidad y discernimiento. Para favorecer la participación activa y un diálogo más cercano, se organizaron dos momentos: uno para las hermanas de habla inglesa (12:00 h, hora de Roma) y otro para las de habla española (16:00 h, hora de Roma), permitiendo así una comunicación más ágil y profunda.

El objetivo de este primer encuentro fue abrir un camino: iniciar un proceso de crecimiento en comunión que, paso a paso, fortalezca nuestra identidad, nuestro servicio y nuestra vocación como asesoras al servicio de la misión compartida. Más que un evento aislado, se trató de sembrar un proceso, dejándonos conducir por el Espíritu.

Los momentos de oración, que sostuvieron y dieron sentido a toda la jornada, fueron animados por las hermanas Ana María Rejas (Provincia del Perú) y Jayasheeli John (Provincia de la India), ayudándonos a entrar en una actitud de escucha y disponibilidad interior.

Participaron alrededor de 75 asesoras de grupo, junto con las 11 asesoras demarcacionales, reflejando la riqueza y diversidad de nuestro carisma vivido en distintos contextos.

Tras la oración inicial, la Hna. Lila Ramírez, Superiora General, dirigió unas palabras de cercanía y aliento, invitando a todas a vivir este encuentro como una oportunidad para renovar la entrega y fortalecer la comunión en la misión.

La iluminación estuvo a cargo de las hermanas Beatriz Mejía (Provincia de Colombia) y Marigold Magbanua, Consejera General, quienes ofrecieron claves profundas para la reflexión. A partir de sus aportes, se dio paso al trabajo en grupos, un espacio especialmente significativo donde las hermanas pudieron compartir vida, experiencias y desafíos, estrechando lazos y reconociéndose como parte de un mismo cuerpo en misión.

El posterior plenario permitió recoger algunos ecos de este compartir, poniendo en común los llamados que el Espíritu va suscitando en medio de nosotras.

El encuentro continuó con un espacio informativo, seguido de la oración final y una despedida marcada por la gratitud. Muchas hermanas expresaron su alegría por este espacio de encuentro y el deseo de que pueda tener continuidad, como signo de una Iglesia que camina unida, escucha y se deja renovar.

Damos gracias a Dios por esta experiencia vivida, que ha sido verdaderamente fecunda y alentadora, y que nos impulsa a seguir construyendo, desde la comunión, una misión compartida cada vez más viva.

Asesoras Generales del CMS

es_ESES
Compartir