El 20 de marzo de 1872 murió en Tarragona el beato Francisco Palau y Quer. Hoy debía comenzar en Ávila la Cátedra Francisco Palau para honrar su memoria, recordar sus enseñanzas y actualizar su peculiar carisma. Lamentablemente, la pandemia del covid-19 no lo ha permitido y se ha aplazado para el 12-14 de marzo del año 2021. No obstante, en estos tiempos de incertidumbre y confinamiento domiciliario podemos rescatar algunas de las recomendaciones que encontramos en sus cartas:

a) ENTRA DENTRO DE TU ALMA. El 14 de febrero de 1845, durante su exilio en Francia, Palau escribe una carta a la poetisa Eugenia Guerin en la que recomienda: “Entre en el templo de su alma; póngase allí en silencio y escuche la voz de su rey Salomón (Dios), que desde el trono del altar que hay en el fondo de su corazón, le habla siempre. Con fidelidad, con cuidado, con toda perfección, esfuércese en poner en práctica sus consejos” (Carta 1,2).
En este tiempo de confinamiento obligatorio, quédate en casa. El coronavirus puede ser una preciosa oportunidad para entrar no solo dentro de tu casa, sino dentro de ti mismo. Si entras dentro tu alma, descubrirás al Dios que nos habita y nos habla con palabras de vida, de amor y de esperanza. ¡Atrévete! “La obra grande de Dios en el hombre se labra en el interior” (Carta 38,2)

b) APRENDE A DESPRENDERTE. Palau agrega que quien tiene la valentía de entrar en el templo de su alma, “aprenda a desprenderse de sí misma y de todas las criaturas” (Carta 1,4).
En estos días de confinamiento, estamos aprendiendo a relativizar las cosas, a priorizar, a dar importancia a lo que realmente es importante. ¡Despréndete de todo lo que no es necesario en tu vida y en tu hogar! Esta cuarentena en casa es una maravillosa oportunidad para poner orden, soltar amarras, aligerar la carga y compartir lo que no necesitamos.

c) CONTAGIA BUENOS SENTIMIENTOS. Para despedirse, Palau escribe: “reciba con esta carta los sentimientos de amor y de sincera amistad” (Carta 1,5).
Estos días, los que hemos quedado en casa, tenemos la extraordinaria oportunidad de poder escribir y/o llamar a tantas personas que amamos y que, a veces, podemos tener descuidados. Aprovecha para contagiar buenos sentimientos a tus familiares, amigos, vecinos, de cerca o de lejos. Expresa tus sentimientos más nobles. No (re)envíes malas noticias, bulos, fake news. ¡Contagia el virus de la ternura, de la esperanza, de la solidaridad!

d) TEN ESPERANZA. En 1855, durante su confinamiento en Ibiza, el padre Palau escribió a los miembros de la junta directiva de la Escuela de la Virtud: “sobre el restablecimiento de la Escuela no hay que hacernos ilusiones. Si la rueda continúa girando como lo hace de mal en peor, no hay esperanzas. No obstante el tiempo es tan vario que si hoy truena y lanza el cielo rayos y centellas, mañana aparece el tiempo sereno, y en este caso yo estoy siempre dispuesto a continuar mis sacrificios. Pero mientas la tempestad dure, yo estaré escondido y retirado, encomendándome a Dios y disponiéndome para lo que quiera exigir de mí. Esto no implica el que a la hora que menos penséis en mí, vaya a sorprenderos, cuando no fuese con otro motivo que para la satisfacción de daros un abrazo” (Carta 27,6)

La situación, ni entonces ni ahora, es muy halagüeña, pero los creyentes nunca perdemos la esperanza. Ahora, mientras escribo confinado en mi habitación, no solo llueve y hace frío en Benidorm, sino que hay una tormenta de malas noticias por los medios de comunicación que parecen ahogarnos. La pandemia ha provocado una crisis sanitaria sin precedentes y, con ella, un caos económico y un pánico social de dimensiones globales. Sí, la cosa es grave, ¡pero reversible!! Tardará más o menos, pero pasará, se acabará y volveremos a salir a las calles. No perdamos la esperanza nunca; mucho menos ahora. Soñemos con ese abrazo que volveremos a dar a quienes ahora extrañamos tanto y hagamos cada uno lo que nos toca para que sea posible lo antes posible. Ahora nos toca, como nos recuerda Palau, estar escondidos y retirados, encomendándonos a Dios y disponiéndonos para lo que quiera exigir de nosotros. Se acabará el confinamiento. ¡Ojalá no volvemos a lo de antes! Que salgamos de casa renovados, mejores personas que antes, más humanos, más solidarios, más fraternos.
Gracias, Padre Palau, por tus enseñanzas, tan luminosas y actuales para nuestros días. Un abrazo a todos, especialmente a las hermanas Carmelitas Misioneras, hijas amadas y herederas del Padre Palau.
Quedamos unidos en la oración,

P. Jaume Benaloy Marco