“Mírale en este cuerpo que es su Iglesia, llagado y crucificado, indigente, perseguido, despreciado y burlado. Y bajo esta consideración, ofrécete a cuidarle y prestarle aquellos servicios que estén en tu mano”. Carta 42,2 Francisco Palau

Las Carmelitas Misioneras fieles a la herencia recibida de su fundador el Padre Francisco Palau, están donde haya necesidad, donde se necesite consuelo. Hoy nos llega la noticia de las hermanas de la India, que han recibido un premio a la actuación en este tiempo de pandemia.

¡¡Muchas gracias hermanas!! por vuestra entrega generosa a poner consuelo y a dar felicidad a vuestro alrededor. Es la forma de encarnar la misión encomendada “Amar a Dios, amar al prójimo”……

Una experiencia de humanidad compartida

Deseo aprovechar la posibilidad que se me brinda para expresar que no solo es mi esfuerzo lo que me ha otorgado este reconocimiento del “Premio Bharat Ratna Madre Teresa 2021”, pues simplemente era fiel a nuestro Carisma; pertenece a cada Carmelita Misionera en comunión. Ciertamente, quiero agradecer a todos aquellos que me dejaron compartir sus lágrimas y dolor, su hambre y miseria, particularmente durante este tiempo de pandemia. Son ellos los que “sufren doblemente”, los que me han dado la oportunidad de escuchar sus gritos por la pérdida repentina de trabajo, la pérdida de salario, la pérdida de salud y con total impotencia ante la cruda realidad de la vida y de la muerte, cuando uno apenas está preparado para afrontar lo que está ocurriendo.

La pandemia del covid-19 ha llevado a las comunidades desfavorecidas como los habitantes de barrios marginales, traperos, chatarreros, los trabajadores migrantes y los jornaleros a una angustia aguda, que me provoca tal pasión en el corazón al presenciar el sufrimiento, que me ha obligado a unirme a una ONG de ideas afines, cuyos miembros están dispuestos a arriesgar su vida hasta la muerte.

  • Fue una oportunidad de servir allí donde la gente vive con el temor y la aprensión de morir.
  • Fue un entorno en el que ciertamente, crecí tanto humana como espiritualmente.
  • Fue un contacto directo con la humanidad herida, enfrentando dificultades y sufrimientos.
  • Trabajaba por la justicia social y aliviaba mi propio dolor, al menos temporalmente.
  • Fue una llamada a comprometerme con una vida más sencilla.
  • Es una oportunidad para poner en acción los dones dados por Dios, mientras se crece en conciencia espiritual.

Pienso que hay mucha más gente que ha ofrecido mayores servicios de los que yo puedo narrar. El jurado, al otorgarme el premio, dijo “es por tu ejemplar servicio”, mientras que en el fondo de mi corazón sentía que estaba siendo testigo tanto de la pobreza, como del dolor que desafió mi perspectiva de la fe y me urgió a la reflexión del significado de mi vida. Vida bendecida como religiosa, con las necesidades materiales y espirituales cubiertas, fue verdaderamente humillante. Sin duda fue una experiencia de humanidad compartida.

Quiero expresar mi sincero agradecimiento al grupo de trabajo de Camillus, la Asociación de Mujeres Católicas, el Foro de Servicio Social de Andhra Pradesh, SV Catering y muchos otros donantes individuales y anónimos que nos han apoyado financieramente; sin ellos no hubiéramos podido socorrer a todos a los que ha llegado la ayuda en estos tiempos difíciles.

¡Dios los bendiga a todos!       Con gratitud:

Manju Devarapalli CM.

Provincia, San Francisco Javier, India