Las Carmelitas Misioneras, siguiendo el legado de Francisco Palau, fundador, por donde vean una oportunidad de llevar el mensaje de la Buena Noticia, allí que van. Hoy nos acercamos al testimonio de la nueva fundación en Tumbabiro- Ecuador.

 

El día domingo 20 de septiembre de 2020, hacia las 11:00 am nos dispusimos para celebrar la eucaristía presidida por el padre Pablo Flórez, párroco, en ella se inauguraría la comunidad Santa Teresa del Niño Jesús, en la Parroquia San Juan de Tumbabiro, en la Provincia de Imbabura; la cual está ubicada dos horas y media al norte de Quito.

Conforman la comunidad las hermanas: Alicia Guanotásig Simba, Josefina Calderón Alvarado y Blanca Faizuly Martínez Ceballos quien se encuentra en Colombia y por causa de la pandemia llegará más adelante.

Acompañamos la celebración las hermanas: Mercy Patricia Ortiz de la cdad. San José-Tadó (Colombia), Elvia Nora Cardona Henao de la cdad. Espíritu Santo-Quito (Ecuador) y Susana Pucha Ronquillo del Consejo Provincial, quien aprovechando su estadía con su familia representó al Gobierno Provincial.

Vivimos momentos muy significativos, uno de ellos es que la celebración coincidía con la primera vez que la comunidad celebraba su eucaristía presencial durante esta pandemia. Otro acontecimiento hermoso fue el ofertorio que la gente sencilla realizó con tanto sentido de solidaridad y generosidad, que a nosotras las hermanas, nos tocó hondamente el corazón.

Por otro lado, fue muy bonito sentir la acogida, el cariño de la gente, que nos recibió de una manera muy cordial y amorosa. Igualmente, la juventud del padre Pablo Flórez, nos enseñó muchas cosas y su acogida también fue grande.

Vivimos este acto fundacional con mucha fraternidad, acompañadas de hermanas que nos hicieron llamadas o nos enviaron mensajes. ¡Mil gracias a todas! Realmente fue un momento muy misionero y desafiante a la vez, sentimos con esperanza que este puede ser un lugar del renacer de vocaciones ecuatorianas para la Iglesia y el mundo. Creo yo, que hemos dado un paso importante, venciendo todas las dificultades que vivimos a causa de la pandemia.

Agradecemos a Dios esta oportunidad que nos da, de servirle en un pueblo pobre y sencillo; pedimos el auxilio de nuestro Padre Fundador, gran misionero y profeta, que nos de su misma fuerza y sabiduría para evangelizar a su pueblo con mucho amor, con mucho profetismo, con mucha esperanza y con mucha fe.

Fraternalmente, Hna. Susana Pucha Ronquillo