Homenaje a M. Juana Gratias en el bicentenario de su nacimiento (1824-2024) y acción de gracias por la presencia y misión de las carmelitas misioneras en Terrassa, desde 1880.

Hay celebraciones gozosas que merecen ser compartidas, recordadas, festejadas, y ésta ha sido la que hemos vivido en Terrassa el 4 de mayo, de 2024, en la Iglesia de San Francisco, adosada al antiguo Hospital de San Lázaro, claustro y primera vivienda de las hermanas hasta 1981, que la dejaron para que la Junta pudiera ampliar el Hospital y poder albergar a más enfermos. En este lugar desarrollaron su misión hermanas del tiempo del P. Fundador.

Fueron verdaderas comunidades palautianas, también el comienzo de la misión educativa en 1889, a los diez años justos de su llegada, y posteriormente, en 1947, nueva fundación en la Clínica Mutua de Seguros de Terrassa. Estas comunidades numerosas, con notable proyección apostólica han dejado una huella imborrable y también impresionante. Consiguieron reconocimiento legal y fueron, como una vez les había dicho el P. Palau, “ángeles de la caridad”. Solicitaban sus servicios por su labor entregada a los pobres, a los enfermos, tratándose de centro benéfico, por su fidelidad al carisma, en una época heroica de privaciones y sacrificios. Son recordadas gratamente por su trato franco y peculiar. Según las crónicas “se ocupaban de los cuerpos y de las almas,” Lo hemos podido percibir “in situ”. Las recuerdan al lado de los enfermos y damnificados de las catástrofes y en la fundación social con los niños, los hijos de los trabajadores, con medios rudimentarios e insuficientes.

Hicimos una bonita acción de gracias a M. Juana, que a los siete años después del fallecimiento del P. Palau, en un momento lleno de proyectos y esperanzas, tuvo la audacia, como responsable y guía de la congregación, de dar “impulso a la obra” (Cta 96), respondiendo a la solicitud de un párroco que conocía la labor de las hermanas en Vallcarca y Gracia de Barcelona, y formaba parte de la Junta del Hospital.  Juana Gratias merece esta felicitación y fiesta en recuerdo de los 200 años de su nacimiento. Ella que había recibido la experiencia eclesial de Fco. Palau: “Vivo y viviré por la Iglesia. Amor a Dios, amor al prójimo es el objeto de mi misión”, no dudó en abrir caminos nuevos a la Congregación, formalizando la correspondiente escritura de Convenio y enviando a más de 30 hermanas a Terrassa.

La conmemoración de ambos recuerdos ha quedado plasmada en un plafón en esta Iglesia que bendijo el Sr Obispo de Terrassa, D. Salvador Cristau, dando gracias a Dios y a nuestras hermanas. También en las Revistas que se han editado. Dos charlas a continuación una histórica, del patrimonio del museo, y otra de nuestra presencia y misión a lo largo de estos 145 años, preparada por Hna Gracia Navarro, completó la tarde antes de la Eucaristía solemne. Mas de 20 hermanas de los alrededores, se hicieron presentes en el encuentro y miembros del CMS, junto con el profesorado de Terrassa, profesorado de otros Centros y muchas familias y feligreses. Ayuntamiento y Museo histórico, en todo momento nos han facilitado su ayuda y colaboración.

Hay que decir que lo vivimos como un soplo de frescura en nuestro caminar, muchas caras alegres y emocionadas, abrazos y agradecimientos. Nuestra mirada al pasado dio más claridad al presente y señalaba como línea de futuro fidelidad y entrega, en una iglesia, comunión fraterna. Seguir avanzando unidos, todo un reto para hermanas, laicos, sacerdotes y colaboradores. Todos descubrimos de nuevo lo más importante, el amor a los hermanos. El Espíritu se hizo presente y todo tuvo sentido.

es_ESES
Compartir