Gandhi dijo: “Tú eres el cambio que deseas ver en el mundo”. Pero debo preguntar, ¿cómo se produce el cambio en uno mismo? Porque, lógicamente, para poder cambiar el mundo primero tienes que cambiar tú. Tienen que cambiar tus creencias, pues las creencias influyen en tu comportamiento y en tus relaciones diarias con los otros. Cambiar uno mismo no es fácil. Primero tienes que admitir que hay partes de ti que necesitan cambiar. Muchos de nosotros no queremos admitir que no somos perfectos y que hay facetas de nuestra personalidad que necesita cambiar. Todo cambio es duro, por lo que muchos renunciamos antes de empezar. Pero si hay cosas que no van bien en nuestra vida, necesitamos mirar qué podemos cambiar para que vaya correctamente. (Cindy Vine)

Hna. Philomena Menezes y su consejo han puesto mucho interés, dentro de las dificultades de la pandemia Covid-19, para organizar en Pune (Maharashtra) el encuentro anual de las hermanas que hicieron su profesión perpetua entre 2013-2021. Veinte hermanas jóvenes y animadas llegaron desde los diferentes estados de la India y fueron bienvenidas en la comunidad del noviciado. Fue inmensa la alegría y la emoción de encontrarnos. Los tres días de encuentro con importantes temas y reflexiones, nos desafiaron a vivir con sentido la vida consagrada, con celo ferviente y fuerza.

La hermana María Goretti, de la Congregación de Fátima, nos iluminó sobre la necesidad de ser mujeres influyentes en la Iglesia, la misión y la sociedad a través de varias sesiones prácticas, interactivas, inspiradoras y animadoras. Puso ejemplos y experiencias personales que facilitaron la participación fluida y viva de la asamblea.

Del mismo modo, mostrando la imagen de una cría de mono pegada a su madre, nos habló de la importancia de estar enraizadas y conectadas con Dios. Nos inculcó el esfuerzo para buscar la misión y darle novedad. Es Jesús quien nos acompaña en la misión, por eso con confianza, nos adherimos a lo que afirma san Mateo y decimos: “… para Dios todo es posible”. (Mt 19,26)

El tema sobre la vida comunitaria nos mostró cómo se va descubriendo y experimentando su arte y su belleza mientras la vamos viviendo. Estamos convencidas de que se puede construir la verdadera comunión en la comunidad a través de una vida de oración, de perdón, de aceptación y respeto por la dignidad de la otra.

Por otra parte, nuestra feminidad se fortalece al reconocer que estamos dotadas, de manera innata, con cualidades maternas como el amor, la ternura, el cuidado. La ponente se refirió a las mujeres bíblicas que aportaron cambios en la sociedad mediante sus respuestas firmes y valientes a las situaciones de su tiempo. También dialogamos sobre la necesidad de un manejo adecuado de emociones y sentimientos, puesto que colaboramos en las actividades apostólicas con varones.

La sesión del segundo día trató sobre la espiritualidad de la mitad de la vida, a cargo de la Hna. María Ventura, de la Congregación de Fátima. La mitad de la vida es la etapa para soltar el ego superdominante y contemplar el significado profundo de la existencia humana. En ella es importante profundizar nuestra vida espiritual y no convertirnos en adictas al trabajo. De lo contrario, derivaremos en crisis de sentido, preguntándonos más tarde o más temprano, ¿quién soy?, ¿para qué estoy aquí?, ¿hacia dónde me dirijo? Esta es la razón de la llamada a empapar mente y corazón con la obra de la gracia de Dios en el Evangelio y de arraigarnos en Jesús; solo en Él, encontramos la fuerza para cambiar. Por ello, es preciso estar enraizadas en Cristo, para ser signo visible de su amor al mundo. Por último nos dio luces para acoger las crisis de la mitad de la vida con gratitud y como una gracia.

El último día animó la sesión Hna. Philomena Menezes, nuestra Superiora Provincial. Tuvimos un tiempo amplio para compartir nuestras alegrías y desafíos en grupo pequeño y en asamblea. A través de su mensaje nos motivó a dejar aparte nuestro ego y permitir a Dios estar en nuestra vida personal y comunitaria para que la transforme.

Volvemos a nuestras comunidades con nuevos conocimientos, fortalecidas y enriquecidas para llevar a cabo la misión confiada como Carmelitas Misioneras. Se dará continuidad a este encuentro mediante la formación continua. Vamos adelante a lo largo del tiempo creciendo juntas, en unidad, posibilitando la transformación dentro de una misma y en la sociedad.

Nuestra gratitud a Hna. Philomena Menezes y su consejo por darnos esta hermosa oportunidad de compartir nuestros caminos y experiencias con el objetivo de hacer nuestra llamada religiosa y nuestra misión mucho más significativas.

 

Grupo de jóvenes CM

Provincia “San Francisco Javier”, India