“Para vivir en el Carmen sólo necesitaba de una cosa que es la vocación”

(Francisco Palau, Vida Solitaria 10)



Esta frase del Padre Palau me ha guiado a lo largo de mis ocho años como religiosa en la familia de las Carmelitas Misioneras. La vida consagrada tiene sus altibajos, por eso sigo aprendiendo a vivir la alegría en todas las circunstancias. A través de estos años, desde los primeros días de mi formación, estudios y vida en las comunidades por las que he pasado y servido, he hallado inspiración en un versículo de Isaías: “No temas, yo estoy contigo, te he llamado y tú eres mía”, y mi llamada encuentra ahí su significado día a día.

El 21 de noviembre de 2020, mientras caminaba hacia el altar con una vela encendida en mis manos, símbolo de mi compromiso definitivo, me sentí colmada de gratitud y alegría. Gratitud por mi familia, mis amigos, las hermanas y todas las personas que me ayudaron a crecer en mi vocación y a entregarme totalmente a Cristo.

Si bien la ceremonia de mi profesión perpetua se llevó a cabo en presencia de pocas personas, sentí profundamente que estaba acompañada por las hermanas y la familia a través de la tecnología online. El celebrante, Mons. P. Ratnaswamy, arzobispo de la diócesis de Ahmedabad, destacó en su homilía la importancia de ser fiel a todo lo que se nos encomienda, y añadió: No pidas nada, mas bien encuentra la alegría en aquello que se te da.

En cuanto al lema que escogí para mi profesión perpetua “Heme aquí, como arcilla entre tus manos”, puedo decir que, desde los comienzos de la formación he ido haciendo este proceso de ser moldeada por Dios. La oración es mi mayor fortaleza, y en ella experimento la poda y los injertos y trasplantes en diferentes suelos, confiada en que mi Maestro y Señor es experto en la tarea de moldear. La comunidad es mi segundo hogar: El amor, el cuidado y los consejos de las hermanas siempre han sido un trampolín para crecer en mi vocación.

Mi vocación es llegar a ser un digno instrumento en las manos de mi Señor entregándome por entero al servicio de su pueblo. Con gratitud por todo lo que ya he recibido de Dios: hermanas de la Congregación, padres, amigos y familiares, ofrezco sinceramente toda mi vida cantando las alabanzas y la acción de gracias al Señor.

 

Hna. Puspa Kerketta, cm

Provincia “San Francisco Javier” India