Las Carmelitas Misioneras, el domingo día 26 de Julio, celebran con alegría la Fiesta de la Fidelidad y Perseverancia Vocacional (Bodas Diamante, Oro y Plata de Profesión Religiosa) en la Provincia Nuestra Señora de las Virtudes de Colombia.

Las Hermanas Inés Jaramillo y Rosa María Lopera hace 75 años consagraron sus vidas al Señor, como Carmelitas Misioneras. Hermanas Margarita Rosa Estrada, Luz Edilma Muñoz, Fanny Montoya, Luz Marina Ochoa y Cruz Elena Betancur, hace 50 años dieron el Si definitivo al Señor y la hermanas, María Rosa Reyes, Janeth Cardona y Luz Dary Robayo, hace 25 años, dejaron todo y entregaron su vida al servicio de los demás en la familia del Carmelo Misionero.

Celebrar esto es reconocer y agradecer la presencia amorosa, providente de Dios que ha ido conduciendo sus vidas, y haciendo posible su perseverancia a lo largo de estos años. Todo por pura gracia, don de Dios.

Desde temprana edad, el Señor llamó a la puerta de sus corazones, y como a los apóstoles, les dijo: “Venid y seguidme y os haré pescadores de hombres”. (Mt 4,19 ). En el seno de sus familias, cimentadas en la fe y en una auténtica vida cristiana, nació y encontró terreno generoso, bien dispuesto la llamada del Señor.

Hoy compartimos el gozo de la fidelidad de Dios en sus vidas, en su respuesta generosa y en todo lo bueno que Dios ha ido obrando en cada una de ustedes:  y por medio de ustedes para el bien de tantos hermanos, y escuchamos la palabra de Dios por su profeta Oseas: “Yo te atiendo y te miro, yo soy como un ciprés siempre verde, y gracias a mí se te halla fruto” (Os 14,9).

Que Francisco Palau nuestro Fundador continúe suscitando y acrecentando en ustedes, el deseo y la pasión por servir a Su Cuerpo Místico, la Iglesia, tan sufrida en todos los tiempos, pero, sobre todo, en este momento histórico tan necesitado de nuestra oración y de nuestro compromiso apostólico. Escuchemos la voz  de la Iglesia que en uno de sus diálogos con el Padre, le dice a él, y  hoy a cada una de nosotras:  “En medio de los pueblos soy tu hija la iglesia militante sobre la  tierra, y lloro con los que lloran y sufro con los que sufren; aquí tú eres mi padre, mi médico, aquí mi consuelo y alegría, aquí tu palabra es el pan de mi vida, y cuanto haces a mis miembros los enfermos lo haces a mí y yo te lo agradezco, y porque me buscas y sirves en los pecadores, enfermos y afligidos , porque en la pena y aflicción me das consuelo, por esto en el monte yo te volveré mil por uno”. (MRel 9,5 p.827, cf. Cta 42,2 p. 1087)

Hna. Cecilia Giraldo, cm

Compartimos la acción de gracias de dos hermanas……………….

 

“Hoy es un día muy grande en mi vida, un momento sagrado y solemne, ¡expresar imposible sería, lo que pasa dentro, lo que el alma siente!”.

Hoy es un día para decir GRACIAS a Dios por la gratuidad de su amor y porque su misericordia me ha hecho capaz de responder a su fidelidad, porque Él ha cumplido su promesa de permanecer cerca, muy cerca de mí dando aliento y fuerza con su Palabra para llevar adelante su proyecto del Reino.

Doy gracias por mi familia, de quienes aprendí amor a Dios y a la Virgen María y a vivir en comunión y reconciliación entre hermanos.

Doy gracias a Dios por mi vocación como Carmelita Misionera, que me ha enriquecido con la doctrina de cada uno de los santos para servir incondicionalmente a la Iglesia. Gracias Señor por mi Congregación, por cada Carmelita Misionera a quienes siento mis hermanas y de quienes tengo tanto que aprender. Gracias Señor por mi comunidad del Consejo y de la Casa Provincial que han hecho derroche de gestos fraternos para esta celebración.

¡¡¡Les deseo a todos muchas bendiciones!!!!

Hna. Cruz Elena Betancur Cano, cm

Unida a María hoy digo:

“Proclama mi alma la grandeza del Señor”, porque desde el seno de mi hogar me llamaste, porque a través de mis padres pronunciaste mi nombre y me condujiste por senderos de amor y ternura.

“Proclama mi alma la grandeza del Señor”, porque a través de las personas cercanas: mis padres, mis hermanos, familiares y amigos me mostraste el camino del bien, de la entrega, la generosidad, la fe.

“Proclama mi alma la grandeza del Señor”, porque de la mano de María, nuestra Madre, conocí el Carmelo Misionero y me sentí llamada con amor y predilección a formar parte de esta hermosa Familia Religiosa.

“Proclama mi alma la grandeza del Señor”, porque tu me llamaste, me ayudaste a dar una respuesta alegre desde mi juventud y junto a otras 27 jóvenes, iniciamos este camino, que hoy celebramos con gozo, aunque en él no han faltado los momentos de cruz y desaciertos.

“Proclama mi alma la grandeza del Señor”, porque junto a ti he recorrido muchos pueblos y ciudades, veredas y campos compartiendo con sencillez y gozo el Evangelio a través de diversos servicios apostólicos que me han sido encomendados.

“Proclama mi alma la grandeza del Señor”, por la acogida de las hermanas en cada lugar, por la fraternidad, el compartir sencillos y la comunión serena. Por las hermanas de los Consejos General y Provincial de quienes he recibido en todo momento cercanía, testimonio y apoyo.

Hoy 50 años después de haberme entregado a ti, puedo decir con gozo y amor:

“Proclama mi alma agradecida tu grandeza Señor”.

 

Hna. Margarita Rosa Estrada Bustamante, cm