¡¡¡Tal cual soy, así me doy a ti!!!

¡¡FELICIDADES!!

Damos gracias al Señor por la fidelidad del Señor con la Hna Gabriela Amparo Palacio, 75 años de Carmelita Misionera y las hermanas María Cecilia Arteaga, Dora Elena Avendaño y Sor Ángela Gómez, 50 años de Carmelitas Misioneras

Muy queridas hermanas:

En la Provincia Nuestra Señora de las Virtudes hemos celebrado nuestras Bodas de Oro como Carmelitas Misioneras: María Cecilia Arteaga, Dora Elena Avendaño y Sor Ángela Gómez y las bodas de Diamante: Hna Gabriela Amparo Palacio.

Mirar al pasado, nos ha llevado a contemplar con gozo el acontecer de Dios en nuestra vida; durante estos días, tuvimos la oportunidad de vivir, junto con las hermanas de nuestra Provincia, los Ejercicios Espirituales, los cuales se convirtieron para nosotras, en un viaje cargado de experiencias, momentos de gozo, de fuerza vocacional, de presencia viva y amorosa de Dios, que se hizo realidad en 1969, cuando hacíamos nuestra primera profesión como Carmelitas Misioneras; eran tiempos de juventud, de expansión misionera, de renovación de Iglesia pues recién empezaba a vivirse el Concilio Vaticano II; en fin, éramos unas jóvenes entusiastas a quienes sobraba vida y creatividad y faltaba tiempo para hacer tantas cosas que en la inocencia de la juventud, apenas vislumbrábamos… Estos días de Ejercicios, en la madurez de nuestra existencia, contemplando el lema propuesto para ellos “El Kairós de Dios en mi vida”, no hemos hecho otra cosa que agradecer al Señor su presencia en cada una de nosotras, su mano que nos ha sostenido en los momentos de prueba y que nos ha impulsado en los tiempos de entusiasmo y generosa entrega; días de alabanza, de gratitud, de celebración serena y gozosa, de escucha de su llamado a la comunión en el hoy de nuestra vida; espacio para recordar a quienes, iniciaron este camino con nosotras, pero que, por circunstancias de la vida, tomaron otro rumbo; agradecimos también la vida y vocación de nuestra querida Eibar aAtehortúa, quien batalló intensamente con una enfermedad, con la esperanza de celebrar con nosotras las Bodas de Oro, pero que se adelantó al Cielo el 9 de noviembre  de 2018.

Tanta vida para compartir, tantos lugares donde hemos sido enviadas con ilusión, donde hemos tratado de sembrar semillas de reino, donde hemos recibido enseñanzas y apoyo en nuestra labor; han pasado por nuestros recuerdos, hermanas de toda la Congregación con quienes hemos tenido el gozo de compartir y la alegría de recibir sus testimonios de entrega generosa…

Pues bien, después de estos enriquecedores Ejercicios, las hermanas han tenido un gesto hermoso al celebrar con esmerado gusto, nuestras Bodas de Oro, el día 16 de julio, en la Solemnidad de la Reina y hermosura del Carmelo: vísperas muy bien preparadas, Eucaristía con innumerables detalles y un compartir fraterno en el cual nos acompañaron hermanas, familiares y amigos; como imaginarán, no faltó la música, las flores y un delicioso pastel acompañado de un especial brindis.

Agradecemos a la Congregación entera por sus innumerables detalles, a la Provincia y a cada persona que ha pasado por nuestras vidas dejando una huella imborrable. Qué bueno sería poder extendernos para contar tanta vida… Son 50 años… llenos del Amor misericordioso de Dios…¡Gracias!

A la par de nuestra celebración, les contamos que hermana Gabriela Amparo Palacio, de la comunidad de hermanas Mayores en Cali, Colombia, ha celebrado sus Bodas de Diamante. ¡Sí, 75 años amando y sirviendo al Señor! es algo que se cuenta rapidito, pero es toda una vida de entrega y generosidad. Allí, como lo imaginarán, hubo una hermosa celebración, agradeciendo al Dios de la vida, por la presencia en la Iglesia, de misioneras de cuerpo entero como Hna Amparo. Con respeto y amor haremos nuestras, las palabras de nuestro Padre Fundador:

“Soy muy parco en alabar a nadie. Rarísimamente se me ha oído elogiar ninguna virtud de mis hijos e hijas; antes, al contrario. No obstante, puedo y debo en esta ocasión anunciaros y participaros que, en mi concepto y presentimiento, vuestro modo de vivir es acepto y agradable a Dios y a sus ángeles”. Carta 14, 1

¡Por todo, gracias Señor!