Nairobi, 20 de marzo de 2022

Queridas hermanas, miembros del CMS y amigos todos:

El 20 de marzo 1872 el Beato Francisco Palau y Quer cruzaba el umbral de la vida para encontrarse cara a cara con su Amada, vida que se consumó en Tarragona, después de haber acudido a ayudar a Juana Gratias y a las hermanas con los enfermos de tifus en el hospital de Estadilla- Calasanz (Huesca) España. Agradecemos su vida entregada como Carmelita Descalzo, predicador incansable, director espiritual, catequista renovador, escritor, exorcista, periodista, fundador y enamorado de la Iglesia, su cosa amada.

En esta celebración que nos une como familia, me dirijo a todos ustedes para expresar nuestra gratitud por el don de su vida y el legado carismático que alienta nuestro seguimiento al Señor.  Sin duda, el tiempo que vivimos no es fácil, la grave situación que atravesamos en diversos países y la guerra en Ucrania, que nos ha llevado, como Iglesia y como familia a orar por la paz y a prestar ayuda formando parte de una enorme cadena de solidaridad que se está realizando a favor de los millones de refugiados.

Hoy nos corresponde continuar haciendo vida la herencia recibida de este gran santo que amó con pasión e ímpetu a la Iglesia. Dejémonos tocar por el Señor para que vivamos nuestro compromiso en la Iglesia con creatividad y audacia, haciendo de nuestras acciones un canto a la belleza de Dios, a su ternura y compasión con los prójimos, sobre todo con los más necesitados, los preferidos del Señor: “Fomenta esta luz interior, ella calentará tu corazón y dará fuerza a tus acciones” (Cta. 6, 7). Dejemos que el Espíritu nos regale en este tiempo, aire fresco capaz de renovar nuestra vida y misión.

Que al constatar tanto bien recibido nos haga despertar la capacidad de asombro, de gratitud y nos lleve a decir: “Te hallé porque tú me saliste al encuentro, te hallé porque tú te diste a conocer. (MR 968). Y escuchemos al igual que Francisco Palau: “Si me amas, cuida de mí; mis intereses sean tus intereses, mi gloria sea tu gloria” (MR 724).

Que este tiempo que iniciamos en torno al 150 aniversario de la muerte del Beato Francisco Palau, sea una nueva oportunidad, para revitalizar la vivencia del carisma como don del Espíritu, fortalecer nuestros lazos de familia Yo deseo que todas seáis un solo corazón animado de un solo y un mismo espíritu” (Ct 7,2), participar activamente en todo lo programado y seguir compartiendo la riqueza del carisma palautiano con esperanza y gratitud:

“Dios y los prójimos en un solo amor”.

    ¡Muchas felicidades!

Con el saludo de las hermanas del gobierno general, su hermana,

Lila Rosa Ramírez Montes

Superiora General

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