Segovia con San Juan de la Cruz ha sido el lugar de acogida de las junioras de la Provincia. Nos hemos hospedado en la Casa de Espiritualidad de la Diócesis. El 2 de julio ha sido de convivencia con el grupo internacional de Junioras que se encuentran en Salamanca preparándose para los Votos Perpetuos y fue muy significativo para cada una de nosotras. Iniciamos este día con la celebración de la Eucaristía en la Iglesia de San Martin, después hicimos un recorrido histórico cultural, por lo más significativo de la ciudad: Antigua Sinagoga Mayor, Catedral, Alcázar, Iglesia de la Fuencisla, Convento de San Juan de la Cruz con la Capilla del Sepulcro, Cueva y otros detalles más…. Todo guiado y presentado por nuestra Hna. María José Mariño, y también hemos compartido la comida con la oportunidad de interesarnos unas por otras; fue un momento muy rico en convivencia y fraternidad.

A media tarde despedimos al grupo de Salamanca, con gestos muy sentidos y con un hasta pronto de fondo. Los días del 3 al 7 hemos tenido Ejercicios Espirituales en silencio, acompañados y orientados por Hna. María José Mariño, que a través de la Palabra y San Juan de la Cruz, fuimos discerniendo interiormente ‘dónde estamos’ y ‘a dónde vamos’. Teniendo siempre presente que es Él quien va por delante y nos guía y apoya durante este camino.

Ha estado también con nosotras Hna. Zofia Wojnarowska. Estos días de silencio de paz, han fortalecido nuestro interior, y nos ha llenado de luz la vida. En los momentos fuertes y de apertura al Espíritu, hemos tocado nuestra propia pobreza y la urgencia de que Él nos abrace con su amor. Esta experiencia de tocar nuestra propia realidad nos ha llevado al cuestionamiento, a la invitación a acompañar y caminar con las personas que actualmente se encuentran marginadas o excluidas. Este sentimiento de comunión gesta en nuestro ser de mujeres una alegría muy particular. Dios es siempre fiel, sostiene nuestra vida.

Queremos agradecer a nuestras superioras y comunidades por habernos regalado estos días de crecimiento y recuperación interior. En la última tarde se clausuró esta convivencia con un momento de oración compartida, evaluando todo lo vivido. Después de cenar, dimos una vuelta por la ciudad iluminada, refrescándonos con un rico helado.

Gracias… Muchas gracias… Buen verano!!!

Silvia, Amrita, Susan, Angela y María.

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