"Aprendamos en tiempo de necesidad a confiar en Dios, a fiarnos de Él, a esperar en su paternal protección, y no temas nos abandone; no desoye a quien le invoca y le busca de buen corazón" (Ct. 46)

Francisco Palau
En este tiempo de crisis mundial desde la fe podemos afirmar como el P. Francisco Palau que  estamos en las mejores manos, las de Dios. Por eso es tiempo de aprender a confiar, de cuidarnos unos a otros, de dejarse cuidar, de ser y dejar de hacer… ¡cuánto podemos aprender estos días de confinamiento domiciliario, cuantas acciones de solidaridad podemos generar! Los ejemplos que estamos viendo nos ayudan a confiar nuevamente en la humanidad. A pesar de todas las sombras y de lo compleja que se presenta la realidad, podemos ser personas de esperanza, comunicando a quienes están cerca y lejos que de esto vamos a salir y vamos a salir juntos, juntas con la ayuda de Dios. Hasta el momento, vemos como emerge la bondad, la solidaridad, el sacrificio de quienes salen cada día de casa para trabajar, para salvar vidas o para garantizar que tengamos acceso a los bienes y servicios más básicos: médicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. Sin duda nuestra relación entre personas, con el medio ambiente y con Dios no será la misma al finalizar esta situación. ¡Confianza, solidaridad y esperanza! son valores que nos está trayendo este momento de crisis. Dependerá de nosotros/as el gestar una nueva forma de coexistir en el futuro, donde prime el sentido de comunión.