En medio de esta situación de Pandemia que sufre la humanidad, hay también motivos de acción de gracias al Señor. Hoy lo hacemos con un grupo de hermanas Carmelitas Misioneras de Filipinas que han celebrado con gozo los 25 años de vida religiosa.  ¡¡Gracias hermanas por vuestra respuesta generosa al Señor!!

 

Jubilosas, agradecidas y bendecidas

“Tú eres mi Dios, por eso te doy gracias… su gran amor perdura para siempre”  (Salmo118: 28-29). Resuena en nuestros corazones desde que nos reunimos, planificamos y nos preparamos para este evento significativo, las bodas de plata de nuestra profesión religiosa. Sin embargo, todos nuestros planes no se hicieron realidad porque el COVID-19, nuestro visitante inesperado y no deseado, apareció. Pero su llegada no puede impedir que celebráramos y nos regocijásemos.

Cada una celebramos dónde estamos en nuestras comunidades. Así, el 28 de mayo de 2020, dos de nosotras, Hna. Corazón Gaballo y Hna. Victoria Mesina, celebramos en la capilla de la Casa Provincial en la ciudad de Quezón; Hna. Angela Grijaldo en la Parroquia de San Juan Bautista en Dingle, Iloilo y Hna. Esperlita Trillo en la capilla de la comunidad en la ciudad de Davao. La Hna. Sandra Telogio tuvo su celebración, dos días más tarde, el 30 de mayo en la capilla de la comunidad en la ciudad de Bacolod.

Fueron días de alabanza y acción de gracias al Señor por su fidelidad y amor. Sentimos con nosotras la comunión de nuestras familias y comunidades, no solo de Filipinas sino también de otras partes del mundo, manifestada a través de saludos fraternos enviados por medio de las redes sociales. Experimentamos una profunda sensación de gozo, agradecimiento y bendición, que desbordó en nuestros corazones. ¡Fue impresionante! Era el Señor, presente en medio de nosotras, celebrando con nosotras. Fue realmente una experiencia para recordar y agradecer el resto de nuestra vida.

Estamos agradecidas por todo lo que ha sido nuestro pasado que valoramos con alegría. Agradecemos al Señor no solo por la experiencia maravillosa que tuvimos, sino también por las dificultades y desafíos por los que hemos pasado, que nos han traído donde estamos.

Agradecemos: a la Congregación por el apoyo y el amor que nos ha brindado a lo largo de los años, a nuestras hermanas Carmelitas Misioneras que caminaron con nosotras, a nuestras familias, que sembraron la semilla de la vocación en nuestros corazones con amor y cuidado, y a nuestro amigos y benefactores que han colaborado con nosotras en la misión. No podemos olvidar a nuestra querida Madre María, nuestra Señora del Monte Carmelo, nuestra compañera constante a quien damos gracias y honor.

Ahora, nuestro camino continúa, como Carmelitas Misioneras, inspiradas por nuestro Padre Fundador, el Beato Francisco Palau en salida donde la gloria de Dios nos llame.

¡Toda la gloria sea a Dios!

CM Silver Jubilarians 2020

Hna. Angela, Hna. Sandra, Hna. Esperlita, Hna. Corazón y Hna. Victoria