En los dias de Navidad he tenido el gran regalo de poder visitar Roma. Me acogieron las hermanas de la Casa General con alegría y fraternidad. Llegué el día 24 de diciembre a medio día, y entré de lleno, con las hermanas en la fiesta que celebramos. Pudimos compartir la Eucaristia con las hermanas de las dos comunidades y algunos fieles que participaron con nosotras. A continuación disfrutamos cantando villancicos y compartiendo un rico Panetone y Espumante, dando gracias, con toda la Iglesia, por que el Señor “ha puesto su tienda entre nosotros”.

Señor, cuando pienso en todas tus bondades, mi corazón exulta de alegría, ¡Gracias, Dios! por estos días maravillosos de compartir fraterno en la casa general – Roma del 24 de diciembre al 5 de enero. Una gran oportunidad para conocer diversos lugares significativos para la cristiandad, los cuales visité con un sentido de peregrinación y también pude participar de algunos eventos eclesiales: audiencia con el Papa Francisco, ángelus y de hacernos presente en el gran acontecimiento de la pascua del Papa emérito Benedicto XVI a quien admiro y aprecio por su testimonio de vida entregada al servicio de la Iglesia. Son diversas las experiencias vividas durante estos días que me permitieron valorar la riqueza intercultural y congregacional, fortalecer mi fe y recrear el don vocacional. Sólo me resta decir de corazón gracias hermana Lila y consejo y a cada una de las hermanas de la casa general por sus detalles y atenciones. Que Dios Padre les bendiga y fortalezca cada vez más los lazos de comunión.

Fraternalmente. María Rosa Reyes H. cm

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