Seamos sinceros, nadie en Madrid creyó que esa “copiosa nevada del siglo” anunciada para los días 8, 9, 10 de enero iba a ser “tan copiosa”, iba a dejar Madrid blanco, blanquísimo y… atrancadísimo.

Los primeros copos cayeron el jueves 7. A eso de las 11 de la mañana, desde la ventana de mi despacho, vi caer los preciosos copos que tanto me recordaban mis años en Santa Lucía de Gordón en León. Por cierto, fue un recuerdo muy gratificante.

Para mi sorpresa, el parque que se ve desde mi ventana se cubrió de nieve en menos de media hora. Bueno, pensé, es tierra y hierba y no hay nadie paseando. Comí disfrutando del paisaje y la paz del caer de la nieve y salí a ver la calle. La nieve es muy bonita, pero nos conocemos un poco. Recogí. Quité toda la nieve del coche, que ya no era poca y me vine a casa, a Perales del Río, al colegio. Cuando llegué, ya no nevaba. ¡Uf, no era para tanto!

Me quedé el viernes en Perales por prudencia, aunque creí que estaba siendo un poco exagerada. Otra vez sobre las once comenzó a nevar, y a nevar, y a nevar…. y todo el patio se fue vistiendo de blanco y también la calle que llega al colegio. Así estuvo, persistentemente, con suavidad, nevando durante todo el día. Ya en el telediario se hablaba de gente que se había quedado atascada en las M 30, 40, 45…., en mitad de calles principales de Madrid…, los conductores que volvían a sus casas después del horario laboral necesitaban ayuda.

Y siguió nevando en la noche, y también el sábado. Y todo estaba blanco, y todo, estaba colapsado. ¡Todo Madrid, ciudad y autonomía!

La nieve, con más fuerza que el COVID, nos encerró en casa.

Los chats del cole comenzaron desde el sábado a echar humo, al igual que las calefacciones de todas nuestras casas. No se podrá ir al colegio el lunes: “Chicos se activa el escenario 3”. Hay que comprobar que todos los classrron de cada clase y de cada asignatura están activos. Los horarios se seguirán como en el cole, una clase detrás de otra, avisar a las familias. Toque especial para las que no habían respondido aún al clasrroon. El lunes día 11, con la autonomía de Madrid colapsada, las clases clausuradas hasta el miércoles y nuestro cole a rebosar de nieve, a las ocho y media de la mañana, como si la cosa no fuera con nosotros, comenzábamos, on line, el segundo trimestre de este curso. No hizo falta esperar al miércoles.

Toda la semana hemos seguido las clases y reuniones on line y tapando, de forma presencial, las cañerías que el hielo iba reventado.

Pero ¿cuánto tiempo íbamos a estar así? Ya no nieva, pero la temperatura ha caído hasta los 12 grados bajo cero y, todo se ha helado. Nosotras hemos limpiado algunas galerías, pero cada vez hay más hielo y ya no somos tan jovencitas.

Por fin Antonio Martín, el director ha podido salir de su casa y llegarse a ver el Cole “in situ”. Hay que tomar una decisión: Pedir ayuda a los trabajadores del centro y a los padres de familia para que, con palas y lo que se pueda, nos juntemos el sábado por la mañana a hacer caminos para que el alumnado pueda llegar hasta sus aulas.

Es indescriptible la respuesta al SOS. Desde las once y media comenzó a llegar gente con utensilios, nada de las manos en los bolsillos: Palas, picos, martillos,…. hasta la bandeja del horno trajo una señora; y todos a una, bajo la dirección de Antonio, el director, y Pilar Silvero, la administradora, se pusieron a abrir caminos entre la nieve blanda y el puro hielo que escondía bajo capa tan blanca.

Había risas y camaradería, pero todos a una, como si lo hubieran estado haciendo toda la vida, padres, madres, abuelos y abuelas, profes,…. Se fueron haciendo caminos para que el próximo miércoles el alumnado pueda volver al centro.

Había sol, pero ¡qué frío hacía! Pues nada se improvisa al aire libre una pequeña cafetería. No hay mucha cosa, pero está calentito el café o el té y se agradece.

No lo sé transcribir mejor, pero queda claro que no hay mal que, juntos, no podamos vencer. A veces, hace falta estar en una situación límite para sacar de nosotros nuestro mejor yo que construye nuestro mejor nosotros.

Gracias a la comunidad educativa del colegio “Santa Teresa” de Getafe por hacer visible el valor de la unidad, de la fraternidad, de la alegría, de la entrega…. GRACIAS.

                                                                                                                                 Mª Victoria Alonso CM