Las Carmelitas Misioneras de Argentina se embarcan en la experiencia misionera con jóvenes, como respuesta a la llamada del Señor y de la Iglesia de hoy que necesita que los Cristianos estemos “En salida misionera” que lleven el mensaje de la Buena Noticia de Jesús.

“Cristo vive y te quiere vivo”

(Christus Vivit, 1)

                Este fue el lema que iluminó la Misión Juvenil CM 2020 en Calingasta, San Juan, Argentina. Que se ha celebrado del 4 al 12 de Enero. El objetivo de la Misión Juvenil es brindar a los jóvenes un espacio de misión, formación, oración y fraternidad con el estilo propio del Carmelo Misionero y a la vez brindar a una iglesia particular el servicio del anuncio del Evangelio. Participamos un total de 65 misioneros, 8 Carmelitas Misioneras, 2 laicos adultos y 55 jóvenes venidos de diferentes de provincias de Argentina: Misiones, Santa Fe, Jujuy, Córdoba, Buenos Aires y San Juan; y por gracia de Dios contamos con la presencia de misioneros de países hermanos: Brasil y Venezuela. Debido al número nos dividimos en dos comunidades, para una mejor organización y para llevar a más familias el Evangelio que da Vida. Es el segundo año que realizamos la misión en Calingasta. El párroco del lugar, el Padre Daniel Biorchia, al convocarnos, nos pidió que abocáramos nuestra labor misionera sobre todo a los jóvenes, que viven en una situación de vulnerabilidad, soledad y falta de sentido de sus vidas. Teníamos delante una realidad muy dura y esto nos ha llevado a considerar que lo mejor era trabajar este año el tema del kerigma (Anuncio del Reino), tanto en las visitas domiciliarias como en los encuentros con jóvenes, niños y adultos. Realizando un primer anuncio que les ayude a vislumbrar un Dios que es Amor, un Cristo que salva y que quiere iluminar toda oscuridad y llenar de Vida toda muerte. Han sido días muy intensos, con numerosas actividades. La primera fue la “Murga misionera” donde los jóvenes salían por las calles, disfrazados, cantando, bailando y convocando a las actividades que se realizarían en los días de misión, en clima de alegría y fiesta que contagiaba a los pobladores. Cada día se realizaban también en la mañana visitas a las familias, casa por casa, y en la tarde, encuentros con niños, jóvenes y adultos, en los que, mediante diferentes metodologías y dinámicas, como las obras de teatro, canciones, videos, momentos de reflexión y oración se fueron trabajando los distintos temas del Kerigma. Tuvimos también una tarde de senderismo (montañismo) con los jóvenes de la comunidad, en la que, además de ir subiendo hacia un cerro dónde compartimos la Eucaristía, fuimos retomando mediante diversas dinámicas los temas kerigmaticos trabajados en los días previos. El último día compartimos un fogón o show de talentos, las dos comunidades junto a gente del lugar, dónde hubo bailes folclóricos, cantos, teatro, reflexiones. Fue un espacio para ayudar a los “calingastinos” a reconocer cuantos dones y talentos hay en el pueblo, cuánta vida y cuántos motivos para compartirla. La misión siempre es un espacio para que los chicos y chicas puedan desplegar toda su creatividad y pasión para que otros jóvenes descubran su propio valor y se encuentren con Jesús, el único salvador y quien da sentido a nuestras vidas. Fueron ellos, los jóvenes misioneros, los protagonistas de ésta misión porque como decía San Juan Pablo II “Solo los jóvenes evangelizan a otros jóvenes”. Al mismo tiempo, aunque eran evangelizadores, fueron los primeros evangelizados, los primeros a quienes Dios llamó a la puerta de sus corazones y les habló por medio de su Palabra, en la Eucaristía, en la vivencia fraterna y en las vidas de los hermanos. ¡Te damos gracias Señor y te bendecimos, Dios que amás a los jóvenes, que vivís y los querés vivos, por tanto bien recibido en esta MJ 2020! Equipo Misión Juvenil 2020, Argentina.