La Hna. Marzena Maj, los días 29 de mayo al 01 de junio ha estado en Lusaka (Zambia) participando, como delegada de la CONFER nacional de Rumania, en el convenio de la Fundación Conrad N. Hilton organizado junto con la CONFER de Zambia. Fundación Hilton desde hace unos años apoya los proyectos de formación para las religiosas católicas en Rumanía.

El encuentro fue muy sinodal, ya que participaron más de 100 personas de 4 continentes: religiosas y religiosos, sacerdotes y laicos. Fueron representantes de los Cónfer de India y muchos países de África, representantes de distintos dicasterios del Vaticano, de la UISG, de la Conferencia Episcopal de África del Est-sud y por supuesto los miembros de la Fundación Hilton de USA.

El congreso fue un espacio para preguntarnos cómo podemos vivir e implantar el espíritu de sinodalidad en y desde nuestros proyectos de vida y misión, cómo podemos colaborar en red y asegurar la continuidad de los proyectos. En mesas rotundas de diálogo, hemos podido compartir nuestras visiones, propuestas y posibles soluciones.

Fundación Hilton apoya la vida y misión de las religiosas católicas en todo el mundo. En este convenio los representantes de la Fundación compartieron su trabajo, prioridades en los proyectos, sus búsquedas y apertura a la subvención de nuevas necesidades que surgen en estos tiempos.  

El encuentro fue muy intenso y muy bien preparado logísticamente. Las charlas y el compartir fueron muy profundos, prácticos y vitales. No faltaron los espacios informales (las mesas, coffee break, concierto de despedida) que nos dieron posibilidad para conocernos mejor y crear los lazos de fraternidad. Fue un encuentro muy bueno y enriquecedor en todos los niveles.

Aunque el congreso terminó el sábado por la mañana, día 1 de junio, la aventura con Zambia se alargó hasta la tarde. Uno de los participantes, el Pr. Franco SJ de Zimbabue, la invitó a pasar el día con él y el grupo de los estudiantes de medicina de su Universidad. Así pasaron unas horas de voluntariado en Hospital Oncológico de Lusaka saludando a los pacientes y sus familiares, y jugando con los niños – los pacientes más pequeños del hospital. Después de ver algunos lugares turísticos y de compartir largo rato con los jóvenes, con el corazón lleno de agradecimiento, esa misma tarde, la Hna. Marzena tomó el vuelo hacia Europa.

Fueron pocos días, pero muy intensos y ricos en experiencias, en este país que a pesar de sus luchas no olvida sus sueños y se muestra alegre y acogedor.  

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