Las Carmelitas Misioneras pertenecemos a la familia del Carmelo, orden que está bajo la protección de la Virgen del Carmen. Es por ello que nuestra vocación religiosa está vinculada íntimamente a María.

Nuestro fundador, Francisco Palau y Quer, Carmelita Descalzo, en su ardor misionero, durante los años de permanencia en las islas Baleares, tuvo ocasión de verificar que el «Mes de Mayo», se practicaba como un «ejercicio piadoso» como una de las expresiones más peculiares de la devoción mariana, sin incidencia seria en la vida de los fieles. Necesitaba, por ello, renovación, savia nueva que le diese vitalidad práctica. Y de ahí surge el libro donde él recoge todo un proceso de acompañamiento a María durante el mes de mayo.

 

María es para todo cristiano modelo de virtudes, y «en el jardín de la Iglesia –escribía en 1852 Francisco Palau– las virtudes simbolizadas en las plantas son casi infinitas en sus especies y número». Arrancando de esta afirmación se trataba de escoger aquellas plantas o flores que mejor simbolizasen las virtudes de María. Cada día del mes de mayo tiene su lámina figurando una virtud. El texto describe brevemente la flor, explica la virtud simbolizada en ella y aclara cómo la vivió María. Ofrecerle a ella esa flor–virtud exige un compromiso serio de imitación.

Este legado del P. Palau llega a nuestros días y está muy vivo en todos los lugares donde hay una Carmelita Misionera.Las hermanas de la Provincia “San Elías” de Corea del Sur, nos han querido ofrecer en imágenes como han ido haciendo el recorrido del mes de mayo en sus comunidades.

Cada día en comunidad han realizado el “mes de mayo” que propone el itinerario Palautiano, poniendo ante los pies de María, Madre del Carmelo y Señora de las Virtudes, la flor que simboliza la virtud a la que estamos llamadas, junto con al rezo del Santo Rosario.

El día 31 de mayo, para concluir el mes, la celebrar, María Reina y fiesta de las misiones Carmelitanas, tuvieron una celebración especial, en la que ofrecen unida a toda la iglesia, la intención del fin de la pandemia que asola a la humanidad con el Covid-19. Fue una celebración emotiva, preparada con especial esmero, donde una hermana ofreció melodía con flauta, como una ofrenda que agrada a María, y para dar solemnidad a la oración, todas las hermanas fueron ofreciendo el ramillete de virtudes, simbolizadas en las flores con la que fueron coronando a la Virgen. En esta corona están presente todas las hermanas de la Congregación, sus familias y las personas que nos piden oraciones por sus intenciones. Con esta celebración dan por finalizado este mes consagrado a María Señora de las Virtudes.

Carmelitas Misioneras Corea del Sur