El día 20 de febrero, hemos celebrado la fidelidad del Señor en nuestra vida y nuestra respuesta a su amor, renovando nuestra consagración religiosa como Carmelitas Misioneras hace 25 años… Sí, cumplimos nuestras Bodas de Plata. Hermosa oportunidad para revivir el primer llamado que nos impulsó como a los primeros discípulos, a dejar “inmediatamente las redes” y seguir al Maestro.

Motivo también, para dar gracias por la Congregación que nos hace portadoras del legado palautiano de amor y servicio a Dios y los prójimos, vivido en fraternidad, don precioso que nos hace familia aquí, y en los cinco continentes donde estamos presentes.

¡Gracias Señor por tu llamado! ¡Gracias hermanas, laicos, nuestras familias, por caminar y acompañar nuestra vocación como carmelitas misioneras!                                 

María del Carmen y Carolina Contreras

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