65 años Filipinas

El pasado mes de noviembre de 2006 conmemoramos con gran júbilo el 50º aniversario de la presencia de las Carmelitas Misioneras en suelo Filipino. A lo largo del tiempo, ha ampliado su tienda en Taiwán, Indonesia, Tailandia, Australia y Vietnam dando frutos diversos. Este año se festejamos otro hito: los 65 años de la presencia Carmelita en el mismo territorio que casualmente celebra 500 años como nación cristiana. Nuestras hermanas nos hacen partícipes de su gozo y gratitud.

Bendita Provincia Francisco Palau

Este hermoso recuerdo dio colorido y un significado más profundo a nuestra conmemoración de la fiesta del Padre Fundador el pasado 7 de noviembre con el tema “CM @ 65, consagrado para dar” con gran regocijo y una sentida acción de gracias a Dios, fuente de vida y de todas las bendiciones; a nuestra Señora del Monte Carmelo, guía y madre; al Padre Fundador, inspirador y difusor del carisma; a todas las Hermanas que prepararon el camino. Verdaderamente, toda la Provincia celebró este acontecimiento lleno de gracia en el espíritu de comunión y solidaridad con toda la Iglesia.

Memoria agradecida

Al recordar estos sesenta y cinco hermosos y fructíferos años, recordamos también nuestros humildes comienzos, nuestras raíces y fundaciones, nuestras Hermanas Españolas que nos introdujeron en la vida y la misión, el carisma y los ideales de la Congregación; los acontecimientos y las experiencias que constituyeron nuestra historia y nuestra trayectoria. Asimismo, estos años no sólo marcan el crecimiento en número de las hermanas y comunidades en la demarcación, sino que también prueban y confirman el tipo de testimonio que vivimos como Carmelitas Misioneras, amantes apasionadas de la Iglesia. También es importante señalar que con el paso del tiempo, nuestro impacto y relevancia en la Iglesia local y en las comunidades, instituciones y lugares de trabajo e inmersión, es afirmado por las personas con las que trabajamos. En verdad, a lo largo de estos años, hemos recibido y disfrutado de innumerables y abundantes bendiciones de las que no somos dignas. Sin embargo, Dios, nunca superado en generosidad, manifiesta sin reservas su grandeza y providencia en todo momento y dondequiera que estemos.

Proyecto “Bike”

Bendición Bike

Habiendo sido bendecidas con dones, nos convertimos a su vez en dadoras de los dones recibidos gratuitamente. Por ello, compartimos y entregamos simbólicamente sesenta y cinco (65) bicicletas a 65 beneficiarios de Filipinas, Tailandia, Indonesia y Vietnam como expresión de gratitud y comunión con el Dador y Receptor de dones que nos sostiene y acompaña en nuestro camino espiritual y misionero.

¿Por qué hacemos un regalo?

Esta es nuestra respuesta concreta a la situación de pandemia en la que la mayoría de los pobres se ven terriblemente afectados, especialmente con sus medios de transporte. El objetivo de esta Bicicleta es proporcionar medios de transporte a los que van a trabajar sin otros medios, especialmente durante esta pandemia; ayudar a los que tienen proyectos de subsistencia pero no tienen medios de transporte; y proporcionar medios de transporte a los estudiantes, especialmente a los que están en formación en el trabajo (OJT) y otras actividades relacionadas.

BENEFICIARIO 2

¿Quiénes pueden recibir el regalo?

BENEFICIARIO 1

Las personas que más necesitan el regalo, como: un padre de familia, que trabaja o tiene un proyecto de subsistencia; una madre que no tiene trabajo y tiene al menos 3 hijos; un padre soltero, que trabaja o tiene un proyecto de subsistencia; el soltero que sostiene a la familia y el estudiante, hombre o mujer, de 18 a 25 años, de buen carácter moral y en situación de pobreza.

“Dulce sonrisa y sincero GRACIAS”

Nuestro más profundo aprecio y sincera gratitud a las treinta (30) comunidades patrocinadoras y a los treinta y cinco (35) siempre fieles y generosos socios de la misión: nuestras familias, amigos, colaboradores y benefactores, cuya ayuda financiera hizo posible y significativa esta entrega de regalos. En efecto, hemos hecho felices a 65 beneficiarios, al igual que nosotros, al compartir con ellos las bendiciones de Dios. Durante la ceremonia de entrega, quedaron sorprendidos y asombrados porque Dios les ha revelado su amor y su misericordia. Tan sencillos como son, una dulce sonrisa y un sincero “gracias” resonaron en sus corazones repetidamente mientras aclamaban: ¡esta es una experiencia de bondad única en la vida! Por nuestra parte, nuestros corazones rebozan de alegría y gratitud por tan hermoso encuentro de Dios y el prójimo. ¡ENHORABUENA Y MÁS AÑOS DE COLABORACIÓN POR DELANTE!