75 años de las Carmelitas Misioneras en Trigueros (Huelva)

El pasado 27 de Julio, Trigueros celebró con gratitud los 75 años de la presencia de las Carmelitas Misioneras en este pueblo. Fiesta en la que se respiró una gran acción de gracias al Señor y a la Congregación por la labor de evangelización en este pueblo de tierras Andaluzas. Han sido hasta ahora, 96 hermanas, las que han pasado por aquí, dando lo mejor de ellas mismas, para evangelizar. Esto ha producido y sigue produciendo frutos a la Iglesia y la Congregación.

La celebración comenzó con una Eucaristía presidida por el Obispo de la diócesis de Huelva, se respiró un ambiente fraterno y emotivo, en el recuerdo de toda la gran misión de las hermanas y de las personas que han hecho posible llegar a este momento. SE siguió con un compartir la fiesta en el Centro Civico del Carmen, lugar del Convento y Colegio, de las Carmelitas Misioneras a su llegada a Trigueros.

Como recuerdo memorable este video que recoge momentos inolvidables de la vida vivida y repartida en estos 75 años.

https://youtu.be/EOgaFUb89nA

 

El día 12 de Julio de 1944 llegan a Trigueros las Hnas Beatríz Fernández-Villa Dorbe, Felisa Valencia García, Angélica Arreguí Múgica Salustiana Bados Alegría y Carmen Huarte Orzcoz, la comunidad fundadora. Son recibidas por el Párroco D. José Ruíz Montero y las autoridades civiles y militares, junto con todo el pueblo que vive esta llegado como una verdadera fiesta. Se constituye canónicamente la nueva comunidad “Virgen del Carmen” de Trigueros.  (Cfr. Historia de la Congregación, Tomo III, pag. 504-520, Eulogio Pacho)

 

 

 

ACCIÓN DE GRACIAS

Celebrar 75 años de nuestra presencia en Trigueros es motivo de un gozo grande y de una satisfacción inmensa para todas las Carmelitas Misioneras, y de una manera especial para aquellas que, por primera vez, pisaron la tierra de este bendito pueblo triguereño y para las muchas hermanas que han ido dejando huella a lo largo de estos años, e incluso para las últimas que hemos llegado.

La palabra clave que hoy pronuncian nuestros labios y que brota de lo más profundo del corazón, es un sentido y sincero ¡GRACIAS!

¡GRACIAS! en primer lugar al Señor que, en su inmensa bondad, se dignó escogernos para hacernos sentir parte integrante de este tan querido pueblo, y ser miembros vivos de esta Iglesia local a la que amamos y servimos con mucho cariño, dedicación y espíritu misionero, a pesar de nuestras limitaciones que humildemente reconocemos. Hoy podemos decir que, como verdaderas hijas de Ntro. Padre Fundador, el Beato Francisco Palau, hacemos nuestro su lema, núcleo central de su Carisma: “Vivo y viviré por la Iglesia; vivo y moriré por Ella”.  Iglesia que es “Dios y los prójimos con Cristo como cabeza”.

¡GRACIAS! También al Señor Obispo que nos acogió para residir y llevar a cabo nuestra actividad misionera en la Diócesis entonces de Sevilla. Un profundo ¡GRACIAS! a nuestro querido Obispo D. José Vilaplana, Obispo de Huelva, por su incondicional apoyo y por su cercanía de padre. Un sentido ¡GRACIAS! a todos los párrocos de nuestra Parroquia de San Antonio Abad y de una manera especial a D. Rafael, nuestro párroco y pastor actual.

Queremos también expresar nuestra cordial gratitud a las autoridades civiles de Trigueros y muy especialmente a nuestro alcalde actual Don Cristóbal Romero y su corporación municipal.

Un ¡Gracias! muy especial a todo el pueblo de Trigueros que, a lo largo de estos 75 años habéis sido muy pródigos con todas las Carmelitas Misioneras, rebosando en acogida, hospitalidad, afecto, bondad, simpatía, cariño, colaboración y generosa solidaridad, lo que nos hace poder decir en verdad:  Aquí nos sentimos “en casa”, queridas y apreciadas. Y aquí deseamos permanecer, al servicio de este pueblo tan entrañable.

No podemos silenciar nuestra sincera gratitud por vuestra apertura en recibir, participar, colaborar y secundar la educación y formación humana y cristiana que, en el colegio, en la catequesis de los niños y acompañamiento de los jóvenes, en el Carmelo Misionero Seglar y en la Pastoral de la Salud, hemos procurado. Creemos ciertamente que aquella semilla no cayó en terreno pedregoso, sino que germinó en “buena tierra” y, por tanto, ha dado y está dando “buenos frutos” de muchas maneras, en especial damos gracias al Señor por las Hnas. Triguereñas, con el deseo de que surjan nuevas vocaciones al Carmelo Misionero.

Somos testigos de la vitalidad de nuestra Parroquia; así pues, miramos al futuro con la firme esperanza de que, todos juntos, sigamos construyendo esta Iglesia, Cuerpo Místico de Jesucristo, de  la que todos somos miembros vivos.

 Una vez más ¡GRACIAS! una y mil veces. Que Dios, Padre de Misericordia, nuestro Patrón San Antonio Abad y nuestra Patrona la Virgen del Carmen os bendigan a todos.