Esquema-agrupación de escritos

Mis relaciones. Centro de la obra: proclamación del misterio de la Iglesia. En ella se entrecruzan, continuamente, lo vivido, la doctrina y lo simbólico.

En la secuencia cronológica distinguimos el proceso seguido en las relaciones con Ella, durante los años que incluye el escrito. ¿Más datos interesantes?. Varios. De momento, el que compara esos años con épocas anteriores de su vida. Y las situaciones pasadas las considera a la luz de ámbitos nuevos y distanciados.

Desde diversas perspectivas vislumbramos la Iglesia, cuerpo moral de Cristo. Y se halla vivificado por el Espíritu Santo. Del que participan todos los creyentes. La Eucaristía, encuentro y unión común de los que la formamos. María, modelo acabado del mismo.El profundo sentido de su sacerdocio, como padre de la Iglesia y para la Iglesia. Las fuerzas del mal que tratan de impedir el recorrido espiritual de los creyentes.

La tendencia simbólica de Palau -género literario de la obra- es el mayor obstáculo interpretativo. Se suceden diálogos con interlocutores creados por él o tomados de la Sagrada Escritura.

Toda esta coreografía confiere al escrito un inconfundible tono profético y apocalíptico. Sus experiencias sobrenaturales hay que descubrirlas en medio de este frondoso bosque. Experiencia cercana a la mística, sí. Las páginas autobiográficas de Palau demuestran, sin lugar a dudas, que su espiritualidad es, esencial y radicalmente, eclesial.

Otra obra suya en colaboración con personas que compartían su misma tendencia socio-religiosa es El Ermitaño.

Entre los últimos escritos mencionamos:

Las reglas. Las deja como herencia a sus hijos/as. Quienes requerían un mínimo de organización. De palabra o por escrito se la trasmitió.

En los ensayos eremíticos de Francia y en los intentos frustrados de vida comunitaria en Lérida y Aitona se perfila la figura de Palau, legislador. Tal determinación, como es lógico, orientó a cuantos se pusieron bajo su dirección. En Francia organizó su vida personal en base a las normas que él había profesado. Luego, también las vivió en Ibiza.

Su labor como legislador se desarrolla en la década de 1860-1870. Ya desde los primeros tanteos reflejados en las normas de Lérida, Aitona y Balaguer 1851-1854 le vemos involucrado en este sector. Hasta el final de su vida no abandona tal dimensión de su actividad fundacional.

Normas para los ermitaños de S. Honorato. Incluye dos cuerpos: Uno para los ermitaños, 1862-63; otro para los dedicados a la enseñanza -Palma de Mallorca, 1867-. Al querer mantener las dos comunidades integradas en una sola institución, las normas se complementan. ¡Tanto mejor!

El documento redactado en el Montsant,1851, lo dirige a los primeros grupos de Lérida y Aitona: Las doncellas pobres, sus reglas y constituciones. Es un cuadernillo. Lo había escrito su sobrina Rosa Ibars Palau. Fuente para el estudio de estas reglas, que se creían desaparecidas, es su correspondencia.

En las normas quedan muy claros los dos aspectos fundamentales de la congregación: vida contemplativa y servicio misionero. O lo que es lo mismo, oración y contemplación, por un lado y vida activa: enseñanza y enfermos, por otro.

Su obra de legislador culmina con las páginas testamentarias de su espíritu. Poco antes de morir vio impresas las constituciones de la Orden Terciaria de Carmelitas Descalzos de la Congregación de España. ¿Dónde se publicaron?. En Barcelona, a primeros de 1872. El Librito, muy manual, como convenía a su objetivo, consta de 32 paginas. Al comienzo presenta la regla carmelitana, como arranque y referencia de inspiración para las nuevas constituciones. Con lo cual Palau proclamaba que su Familia había de asumir lo mejor del legado tradicional del Carmelo. Encarnado en la regla de S. Alberto y en la aportación Teresiana, ¡Claro!.

Conforman, el cuerpo, dos partes con 17 capítulos. Los 11 primeros son exclusivos para los Hermanos. Los restantes incumben a las Hermanas. No obstante, Palau indica que ellas deben guardar las mismas constituciones que los varones, en la parte que les compete. Oración y caridad son sus puntos fuertes de las mismas.

Aquí se mantienen, en plan escueto, de enunciados legales. Son modelo en su género. Éste es su testamento espiritual y fundacional.

Reglamento para los hermanos

*1ª parte, para los ermitaños carmelitas

*2ª parte, Estatutos para los Hnos. de la caridad. Son Terciarios de la orden del Carmen. Barcelona, 1867.

Modificación de las reglas de las carmelitas descalzas, 1863. Las normas que propone aquí, son más de índole espiritual que disciplinar. En ellas se intenta condensar la esencia espiritual del carmelitanismo teresiano.-Parece una toma de posición frente a posturas divergentes a la suya-.

A lo largo de estas páginas es evidente la huella carmelitano-teresiana que, sustenta, a la Familia de Palau.

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