El 3 de Julio en la tarde dio inicio el curso de espiritualidad, cuyo grupo constaba de 24 integrantes entre religiosas y laicos de diferentes nacionalidades: México, El Salvador, Honduras, Guatemala, Perú, Chile y España.

La primera temática fue el conocimiento de mi cuerpo, continuando con el genograma, taller de crecimiento personal desde el eneagrama, test de personalidad, taller de sensibilidad (los cinco sentidos; ver, oír, oler, gustar, tocar), la imagen de mi misma, la inteligencia creativa. Fue un tiempo de reflexión e interiorización, conectarme con el Misterio de la vida y fortalecer la determinación y la humildad de comprender mejor, cuyo propósito es poder vivir en la verdad. Este tiempo de interiorización fue todo el mes de julio en Guatemala, instancia de compartir, escuchar, crecer y disfrutar cada momento que se nos entregaba para vivirlo con intensidad. Una alegría enorme de compartir esta experiencia con Hna. Pilar Iglesias CM de nacionalidad española.

Les comparto que antes de la experiencia de retiro, tuvimos que presentar bailes de nuestros países. Al culminar esta experiencia fuimos a la comunidad de nuestras hermanas en Guatemala y nos llevaron a El Salvador, estuvimos en la iglesia donde mataron a Monseñor Romero y de ahí fuimos a su tumba que está ubicada en la catedral metropolitana de San Salvador.

Puedo concluir después de dicha experiencia que en mi vida cotidiana:  ACOMPAÑO A JESÚS DESDE MI PASÍON; Recojo lo que más me cuesta aceptar de mí misma: mis defectos, mis pecados, mis debilidades, mi cuerpo, mi historia dolorosa, mis enfermedades. Aceptar todo esto es aceptar la pasión en mí. Aquello de mí que refleja, de alguna manera, a Cristo todavía muriendo. Si esto no lo asumo, no puede ser redimido.

El esfuerzo por liberarme, por ser más yo misma: es la lucha contra el mal que se encasilla en mí, sobre todo la batalla contra las imágenes negativas que me impiden acercarme con alegría al Señor.

La voluntad de Dios no se trata de un designio fijo, sino de un movimiento, como un río que busca un océano: Lo importante es que el agua llegue al mar. Por ello hay que desbloquear todo lo que impide que el agua corra, todo lo que obstaculiza esta inmersión que se convertirá en una progresiva transformación de la totalidad de la persona.

Dios es el origen de nuestro manantial. Nosotros podremos ser «polvo y ceniza» pero, alimentados por el amor de Dios, daremos fruto que aproveche a los demás.

Una experiencia de aprendizaje, enriquecimiento, conocimiento, crecimiento, amor a la naturaleza, a Dios, al prójimo y a una misma. Sobre todo, agradecer a las Carmelitas Misioneras de la Viceprovincia Ntra. Sra. de Guadalupe de Centro América y El Caribe, concretamente a las hermanas Esmeralda, Rosy e Isabel de la comunidad de Guatemala por su disponibilidad, acogida, generosidad y fraternidad.

Hna Pushpa Macwan, cm

 

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