En la tarde-noche del día 3 de febrero nos reunimos un grupo de 12 hermanas CM y 12 laicos CMS en la casa de ejercicios de las religiosas Cruzadas Misioneras de la Iglesia, en Carabanchel Alto, de Madrid. El comité CMS de Europa (Clara Palma, José M. de Paco y Cristiana Tamagnini) junto con la Hna. Lola Jara, asesora provincial del CMS nos habían convocado a todos.

El Itinerario de formación común para todos los miembros del CMS acababa de ser aprobado en la asamblea internacional y debíamos conocerlo. Allí dedicamos una buena reflexión a este tema.

El CMS es una realidad, también en Europa, pero no podemos dormirnos en los laureles. Es una realidad dentro de la familia del Carmelo Misionero. Esta familia está llamada a dar fruto. A ser sal en medio de la masa de este mundo secularizado e indiferente a la fe cristiana. Y ser luz, como nos pedía el evangelio de ese domingo, V del tiempo ordinario.

Los laicos integrados en el CMS tienen conciencia de su misión. Han sido llamados por el Espíritu Santo a vivir su fe integrada en su vida personal como persona que vive en su ámbito familiar, laboral y social como personas comprometidas en el testimonio y la vivencia del seguimiento de Jesucristo.

Este objetivo de IDENTIFICACIÓN con su vocación supone recorrer un camino que pasa por la PERTENENCIA y la búsqueda que se concreta en la etapa de INICIACIÓN. Una etapa importante, porque es el comienzo y hay que colocar bien los cimientos para que la obra sea sólida. Las asesoras y todas las personas vinculadas al Carmelo Misionero la debemos cuidar con esmero. Se trata de poner en activo los dones y las capacidades que Dios nos da para despertar el deseo de seguir el Evangelio, de mostrar la alegría nacida de la fe y el amor cristiano.

En el Itinerario Formativo del CMS la etapa de PERTENENCIA es una etapa iluminativa de la vida de cada uno de los miembros del grupo. El Carisma, la Palabra de Dios, la realidad social son integradas en un modo de vivir la FE con sinceridad y coherencia.

La etapa de IDENTIFICACIÓN dura toda la vida. El deseo de vivir la COMUNIÓN se irá encarnando en cada uno de los que están en este camino. Por los frutos y modos de vivir, vamos conociendo la verdad de nuestra palabra y nuestro ser personal.

El ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL será un medio adecuado para que las personas vayan conociendo y aceptando lo que supone vivir la fe en Jesús, como laico bautizado, insertado en la comunión eclesial, perteneciendo a una familia espiritual, nacida en la Iglesia, según el carisma que el Espíritu Santo concedió vivir a nuestro fundador, el Beato Francisco Palau. Este tiempo de iniciación en el CMS tiene un límite de tiempo, máximo dos años. Este camino formativo de conocimiento ha de llevar a los compromisos personales, comenzando con ellos la pertenencia propiamente dicha a la Asociación del CMS, según los Estatutos propios.

Es todo un reto para las hermanas asesoras. Somos conscientes del valor de esta realidad del CMS en la Iglesia y en la Congregación de Carmelitas Misioneras, en particular. Desde hace tiempo se dice que es el tiempo de los laicos en la Iglesia. Todas sabemos el problema que tenemos por el clericalismo tan arraigado que hay en todas partes. En los intentos de colaboración sinodal en las parroquias y en las diócesis, lo constamos.  

Al escuchar el relato de las hermanas asesoras  de 15 grupos CMS en Europa,  descubrimos las ventanas de esperanza abiertas al Carisma Palautiano. En estos laicos hay futuro de vida y misión cristiana. Es una responsabilidad grande la que tenemos. Hay que cuidar esta planta que ya da sus frutos. La semilla está echada, pero hay que cuidarla con mucho cariño y esmero.

Para mí, este encuentro es una llamada a colaborar en este cuidado. Estos laicos tienen amor a la práctica de la oración. Son conscientes de la necesidad de formación. Agradecen el testimonio sencillo y verdadero de las hermanas que les ayudan y apoyan.  

Me viene a la mente aquella pregunta que hacían los primeros escuchantes de la predicación de los Apóstoles: “Qué tenemos que hacer, hermanos?” Es una propuesta que cada comunidad y cada hermana nos podemos hacer ahora, en este tiempo de llamada a vivir la Sinodalidad.

Nuestras comunidades, cada carmelita misionera, creo que está llamada a dar un testimonio de autenticidad vocacional. La alegría del seguimiento, la entrega en la misión, la sobriedad y la sencillez en el uso de los medios, hoy, creo que también pueden ser plataformas de anuncio.

Por eso creo que es un deber cuidar y acompañar a cuantos laicos muestren interés en vivir la fe dentro del CMS.  Suscitar el deseo también es obra del Espíritu Santo. Acompañar e iluminar, orar, ayudar en la  formación  y el amor al Carisma, todas lo podemos hacer, según la situación de cada hermana.  

Ha sido un encuentro gozoso, de compartir con libertad y desde dentro reflexión y oración en un clima fraterno. Como broche de oro tuvimos la visita de nuestra Hna. Provincial, Cecilia Andrés a la que acompañaron Hna. Marta Peiró, consejera provincial, y otras Hnas. de la Cdad. de la casa provincial, celebrando juntas la Eucaristía.

Mª Carmen Parra Acebes

Comunidad Santa Teresa – Terrassa

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