PENTECOSTÉS
 MOTIVATION
¡Aleluya!
¡El Espíritu del Señor llena la tierra!
La Iglesia se despierta bañada en luz y fiesta.
Los pueblos se hermanan en un solo Padre. El anuncio de la Buena Nueva recorre las calles y caminos. En todas las lenguas se proclama el nombre de Dios, santo y entrañable. Se anuncian sus gestas de salvación y misericordia para con todos.
¡Aleluya!
¡El Espíritu Santo llena los corazones!
Ya no hay espacio para el temor o la tristeza; la presencia del Señor Resucitado y del Espíritu que clama en nosotros con gemidos inefables nos mantienen en la certeza del Amor infinito del Padre.
¡Aleluya!
¡El Espíritu nos inunda con sus dones!
Nuestra vida rebosa de agradecimiento, y nos ponemos en camino de misión.
Del Evangelio de san Juan 20,19-23
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

GEBETSERHÖRUNG
Con la solemnidad de Pentecostés, acabamos el tiempo de Pascua.
Es como un volver al inicio: el Resucitado se aparece entre los suyos. Les regala Su paz sin ningún tipo de reproche. Les muestra las cicatrices de su Pasión, y los envía al mundo de la misma manera que el Padre envió al Hijo.
Los discípulos no intervienen, no hablan, no impiden. Sólo acogen.
Sienten la presencia del Resucitado que permanece por los efectos de Su consuelo y de Su paz.
Y lo que era miedo y cobardía, se convierte en camino y misión gracias a la Paz del Señor y a la fuerza de su Santo Espíritu.
"Recibid el Espíritu Santo»
Hoy como ayer, el Señor sigue soplando sobre su Iglesia el don del Espíritu, la promesa del Padre. También nosotros podemos recibirlo en nuestros temores y cobardías, ser dóciles a Su acción, experimentar Su consuelo.
¡Espíritu Santo, Espíritu de Amor! Inunda la Iglesia con tus dones y haznos testigos de Cristo Resucitado en medio del mundo.

GEBET (= 2 POSIBILIDADES: La secuencia o la oración que aparece después)

SECUENCIA
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

………………………………………………………………………
¡En qué buena compañía nos has dejado, Señor;
en la mejor: tu Santo Espíritu de Amor,
la promesa del Padre!
 
Hoy quiero abrirme a su acción;
hacer de mi existencia no una puerta cerrada,
sino un espacio libre para que el Espíritu me trabaje.
No un receptáculo lleno de temores y cobardías,
sino un espacio valiente de fortaleza,
y de coherencia en el testimonio.
 
Convenía que Tú terminaras
tu camino entre nosotros, Jesús,
para que tu Santo Espíritu
inundara nuestro mundo con sus dones.
 
Espíritu divino, Espíritu de Amor,
haznos fieles seguidores de Cristo
y anunciadores de su Buena Nueva
en la pequeñez de barro y fuego
que son nuestras vidas.
 ¡Amén! ¡Aleluya!
 
Ana María Díaz, cm
 


PENTECOST SUNDAY
MOTIVATION

Hallelujah!
The Spirit of the Lord fills the earth!

The Church wakes up today bathed in light and celebration.
Peoples become brothers and sisters in the embrace in the One Father. The announcement of the Good News goes through the streets and roads. In all languages, the name of God is proclaimed holy and endearing. His gestures of salvation and mercy for all are announced everywhere.

Hallelujah!
The Holy Spirit fills our hearts!
There is no longer room for fear or sadness; the presence of the Risen Lord and the Spirit that cries out in us with ineffable groans keep us in the certainty of the infinite Love of the Father.

Hallelujah!
The Spirit fills us with his gifts!
Our life overflows with gratitude, and we set out, eager, on mission paths.

From the Gospel of John 20:19-23
On the evening of that first day of the week, when the disciples were together, with the doors locked for fear of the Jewish leaders, Jesus came and stood among them and said, “Peace be with you!” After he said this, he showed them his hands and side. The disciples were overjoyed when they saw the Lord.
Again Jesus said, “Peace be with you! As the Father has sent me, I am sending you.” And with that he breathed on them and said, “Receive the Holy Spirit. If you forgive anyone’s sins, their sins are forgiven; if you do not forgive them, they are not forgiven.”
 
REFLECTION
With the Solemnity of Pentecost, we finish the Easter season.
It is like a return to the beginning: The Risen One appears among his own. He gives them His peace without any reproach. He shows them the scars of his Passion, and sends them to the world in the same way that the Father sent the Son.

The disciples do not intervene, do not speak; they just receive, welcome.
By the effects of His consolation and His peace, they feel the presence of the Risen One who remains with them.

And what was fear and cowardice, becomes journeying and mission, thanks to the Peace of the Lord and the strength of his Holy Spirit.
 
«Receive the Holy Spirit»
Today as yesterday, the Lord continues to breathe on his Church the gift of the Spirit, the promise of the Father. We can also receive him in our fears and cowardice, be docile to His action, and experience His comfort.

Holy Spirit, Spirit of Love! Flood the Church with your gifts and make us witnesses to the Risen Christ in the midst of the world.
 
PRAYER (2 OPTIONS: Either the Sequence or the prayer that follows here below)
SEQUENCE
Come, Holy Spirit, come!
And from your celestial home
Shed a ray of light divine!

Come, Father of the poor!
Come, source of all our store!
Come, within our bosoms shine.

You, of comforters the best;
You, the soul’s most welcome guest;
Sweet refreshment here below;
In our labor, rest most sweet;
Grateful coolness in the heat;
Solace in the midst of woe.

O most blessed Light divine,
Shine within these hearts of yours,
And our inmost being fill!
Where you are not, we have naught,
Nothing good in deed or thought,
Nothing free from taint of ill.
Heal our wounds, our strength renew;
On our dryness pour your dew;
Wash the stains of guilt away:

Bend the stubborn heart and will;
Melt the frozen, warm the chill;
Guide the steps that go astray.

On the faithful, who adore
And confess you, evermore
In your sevenfold gift descend;

Give them virtue’s sure reward;
Give them your salvation, Lord;
Give them joys that never end. Amen.
Alleluia!

………………………………………………………………………
 In what a great company you have left us, Lord:
your Holy Spirit of Love,
the promise of the Father!
 
Today, I want to open myself to his action;
make my existence, not a closed door,
but a free space for the Spirit to work in me.
Not a receptacle full of fears and cowardice,
but a brave space of strength,
and of coherence in witnessing.
 
It was fitting that You should complete
your way among us, Jesus,
so that your Holy Spirit
may flood our world with His gifts.
 
Divine Spirit, Spirit of Love,
make us faithful followers of Christ
and announcers of his Good News
in the littleness of mud and fire
that our lives are. Amen!
Alleluia! Alleluia!
Ana María Díaz, cm

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