VIERNES VII DE PASCUA

 MOTIVATION
Tu palabra, Señor, siempre nos sorprende.
Aunque parezca que ya la conocemos, y nos haya acompañado reiteradamente en los senderos de nuestra vida, siempre sale al paso de lo que más necesitamos; con nuevas luces, con nuevos retos.
En la paz de tu presencia, me abro a tu palabra que me visita.
Te ofrezco lo mejor de mí mismo; para que ahí y en todo mi ser, realices tu obra.

Del Evangelio de san Juan 21,15-19
Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer, le dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».
Él le contestó:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
«Sígueme».

GEBETSERHÖRUNG
Pocas veces podemos orar y meditar en un tema difícil y complejo como el que hoy se nos presenta: las pasividades y carencias.
Cuando la vida empieza, mientras el ser humano crece y se desarrolla, cuando el camino futuro se contempla más largo que lo ya vivido, quizás es fácil hacer proyectos y mantenerse en la esperanza. Pero cuando el cuerpo se desmorona, se presiente un final cercano, los dolores cercan y dependo de los demás, quizás entonces, se nos hace más difícil orar.
Y no sólo así se nos presentan las pasividades -con las carencias que conlleva el paso del tiempo-, sino también cuando los demás no nos tienen tan en cuenta, cuando mi prestigio ha quedado maltrecho, si otros han sido preferidos a mi persona, o mis propuestas no han tenido efecto… Es el tiempo de las pasividades, de las que todos podemos tener experiencia.
Ellas son también el tiempo de Dios.
Es la época y oportunidad de percibir a Dios diferente, con otro disfraz, con otros matices, pero siendo el mismo Dios amoroso y providente de siempre. Quizás un poco escondido, seguramente acercándose con otro lenguaje, pero el mismo Padre que me creó, me amó, me redimió en Cristo y se entregó por mí.
Jesús advierte a Pedro de que ese tiempo le llegará, y que no por ello ha de asustarse. Forma parte del itinerario vital humano; y también ahí estamos dando gloria a Dios.
Así nos lo hace ver Jesús:
"En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras".
Y en este espacio vital, lo interesante es no instalarse; no devenir profetas de calamidades y nostalgias; sino con el oído atento y el corazón en marcha, responder a la llamada de Cristo que me sigue diciendo: «¡Sígueme

GEBET
Llegará un tiempo, Jesús,
en que ya no me sentiré tan fuerte como antes,
o en que me llegará el espacio
en que los demás no me reconozcan
o que pase desapercibido y casi sin nombre.
Cuando eso suceda
y las pasividades humanas y espirituales me visiten,
te ruego, Señor Jesús,
que me lleves de la mano,
y que seas Tú mismo,
quien me sirvas y me reconozcas;
quien me llame por mi nombre
y me mire a los ojos.
 
Entonces será cuando tu llamada
adquiera otra verdad aún más densa y desconocida.
Y el tiempo en que podré responderte:
Sí, Señor. Ahora y por siempre, te quiero seguir.
 
Ana María Díaz, cm


7th JUNI 2019 - 7TH FRIDAY OF EASTER

MOTIVATION
Your word, Lord, always surprises us.
Although it seems that we already know it, and that it has accompanied us repeatedly all the way through our life, it always comes to the forefront of what we most need; with new lights and new challenges.
In the peace of your presence, I open myself to your word.
I offer you the best of myself; so that there, in my whole being, you can carry out your saving plans.

From the Gospel of John 21:15-19
When they had finished eating, Jesus said to Simon Peter,
“Simon son of John, do you love me more than these?”
He said,
“Yes, Lord, you know that I love you.”
Jesus said,
“Feed my lambs.”
Again Jesus said,
“Simon son of John, do you love me?”
He answered,
“Yes, Lord, you know that I love you.”
Jesus said,
“Take care of my sheep.”
The third time he said to him,
“Simon son of John, do you love me?”
Peter was hurt because Jesus asked him the third time, “Do you love me?”
He said,
“Lord, you know all things; you know that I love you.”
Jesus said, “Feed my sheep. Very truly I tell you, when you were younger you dressed yourself and went where you wanted; but when you are old you will stretch out your hands, and someone else will dress you and lead you where you do not want to go.”
Jesus said this to indicate the kind of death by which Peter would glorify God. Then he said to him,
“Follow me!”

REFLECTION
We can rarely pray and meditate on a difficult and complex issue like the one we are presented with today: the indifferences and shortcomings.
When life begins, while the human being grows and develops, when the future path is contemplated longer than what has already been lived, it is perhaps easy to make projects and stay in hope. But when the body falls apart, there is a near end, the pains surround us and we depend on others, perhaps then, it becomes harder for us to pray.
And not only are we presented with the indifferences and the shortcomings that the passage of time brings, but also when others do not take us into account, when my prestige has been damaged, when others have been preferred to me, or my proposals have had no effect… Moments of which we can all have experience.
They are also God’s time.
It is the time and opportunity to perceive God differently, with another disguise, with other nuances, but being the same God of love and providence as always. Perhaps a little hidden, provably approaching with another language, but the same Father who created me, loved me, redeemed me in Christ and gave himself up for me.
Jesus warns Peter that this time will come, and that he does not have to be scared. It is part of the human life itinerary; and also there we are giving glory to God.
This is how Jesus wants us to see it:
“Truly, truly, I say to you, when you were young, you would gird yourself and go where you wanted; but, when you are old, you will extend your hands, another will gird you and take you where you do not want to go”.
In this vital space, the important thing is not to settle; not to become prophets of calamities and nostalgia; but with attentive ear and an alert heart, to respond to the call of Christ who continues saying to me: «Follow me! »
 
PRAYER
There will come a time, Jesus,
that I will not feel as strong as before,
or that others will not recognize me
or that I’ll go unnoticed and almost without a name.
 
When that happens
and the human and spiritual weariness visit me,
I beg you, Lord Jesus,
take me by the hand,
and be you yourself,
who can serve me and recognize me;
you who call me by my name
and look at me in the eyes.
 
It is then that your call
will open up for me another truth even more dense and unknown.
And the time in which I will be able to answer you:
Yes, Lord. Now and forever, I want to follow you.

Ana María Díaz, cm
 

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