Ecos y memoria agradecida

CELEBRACION DE LOS 150 AÑOS DE LA PASCUA DE FRANCISCO PALAU EN PERÚ

Un privilegio celebrar el 150 aniversario de la pascua de Francisco Palau y Quer, nuestro fundador. Su paso a la eternidad el 20 de marzo de 1872, después de haber atendido a los contagiados del cólera en Calasanz, Huesca – España, junto a las primeras hermanas, es motivo de gratitud e inspiración para vivir también nosotras en solidaridad y compromiso con la vida en toda circunstancia.

Quienes formamos parte de la familia del Carmelo en la Provincia “Santa Rosa de Lima” hemos celebrado este gran acontecimiento de distintas maneras en cada lugar de nuestra presencia en Perú y Bolivia. En esta nota compartimos algunos ecos de la vivencia de nuestros amigos y compañeros/as de misión, los laicos/as de la comunidad de Villa María del Triunfo en Lima.

Celebrar estos 150 años de la muerte del Padre Palau significa un tiempo de gracia, ya que coincide con   esta etapa de mi formación en la que estoy entrando a un mayor compromiso en este caminar dentro del Carmelo Misionero Seglar (CMS), así que lo veo como un signo de Dios que me llama a través de las Carmelitas Misioneras a amarle al estilo del Padre Palau.

                                                                                                                      (Dayana Carrillo y Alcides Bolivar)

Celebrar los 150 años de la pascua del Padre Palau significa para mí su presencia viva en mi ser a través de su espiritualidad y carisma que me motiva a vivir, sentir y servir en la Iglesia, que perdura en todo el mundo gracias al fiel testimonio de nuestras hermanas Carmelitas Misioneras, y como miembro del CMS fortalece mi compromiso de amar a Dios  y amar a mi prójimo.

                                                                                                                                                         (Sara Atao)

Francisco Palau me ha enseñado a ser más caritativa con mi prójimo mucho más que antes. Doy muchas gracias a las hermanas por permitirme entrar en su camino, ellas son las semillas en el mundo del carisma de su fundador y celebrar 150 años para mí es una dicha muy grande, solamente me queda agradecer a Dios.

                                                                                                                                                         (Eva Ñahui)

Celebrar los 150 años de la muerte del padre Palau me recuerda su legado vivo y dinámico que dejó a las Hermanas Carmelitas Misioneras y a todos los que vivimos el carisma del Padre, compartiendo una vida orante, fraterna y misionera, construyendo fraternidad en el lugar que nos encontremos. Renueva mi vida espiritual para seguir anunciando el Evangelio y me compromete a estar atenta a escuchar y atender las necesidades de mi prójimo cercano o lejano con quienes comparto mis dones.

                                                                                                                                   (Mery Agustín Gutiérrez)

Celebrar 150 años de la muerte del padre Palau significa una experiencia muy linda, me abre un camino de misión para servir a nuestros hermanos que más nos necesitan y estoy segura de cumplir con todo lo que nos propongamos con el  acompañamiento de las hermanas, la gracia de Dios y las inspiraciones del carisma de Francisco Palau.

                                                                                                                                            (Miguelina Quispe)

Carmelitas Misioneras Perú.

 

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