“La Ciudad de Dios” en Barbacoas
Un signo de Esperanza
Un año después de soñar con “La Ciudad de Dios” en Barbacoas, Colombia, como espacio privilegiado para plantar la semilla del Reino de Dios en el corazón de nuestra gente sencilla, que mira con mucha esperanza este proyecto, hoy vemos realizado este sueño.
El día 17 de Marzo nos pusimos en camino los integrantes de la Junta Directiva de “La Ciudad de Dios”. Por los Padres Carmelitas: el P. José Arcesio Escobar, por la Fundación Construimos: Juan Carlos Mosquera; por las Carmelitas Misioneras: Gloria Leonor Anaya; además nos acompañó Elena Correa, Comunicadora Social, que se encargó de elaborar los videos y Elizabeth Sánchez, Coordinadora Provincial del CMS.
Nuestras hermanas de Pasto nos acogieron con mucho cariño y nos facilitaron el viaje hacia Barbacoas.
Tuvimos la oportunidad de visitar a la Hna. Josefina Calderón, quien se está recuperando favorablemente y ofreciendo todo su sacrificio por la consolidación de “La Ciudad de Dios”.
El día 18 de Marzo emprendimos nuestra marcha. Contemplamos los hermosos paisajes unidos al asombro de transitar por una trocha, que parece imposible imaginar que por este lugar pueda avanzar un carro. Con la gracia de Dios llegamos muy bien; nos esperaban nuestras hermanas y el P. Nilson Cuero, integrante también de la Junta Directiva de la Fundación. Después de descansar un poco del pesado viaje, sin perder tiempo, nos desplazamos a “La Ciudad de Dios”, que queda justo en la entrada del pueblo, en el límite entre la selva y el comienzo de la zona urbana de Barbacoas.
Da mucha alegría al entrar, encontrarse con el letrero que dice: “La Ciudad de Dios”-Un espacio de formación espiritual y humana para niños, jóvenes y adultos, dando la Bienvenida a los viajeros que han llegado a su destino. Gratificante ver que la puerta de entrada a Barbacoas es “La Ciudad de Dios”; nombre, que es ya, todo un testimonio para la gente que comienza a hablar de su Ciudad de Dios con orgullo y pertenencia.
Recorrimos la obra y nos alegramos por los avances realizados en tan poco tiempo:
- Ya están terminadas la cocina y el comedor, que acogerán a 120 niños y niñas entre 3 y 6 años, para ofrecerles junto a la alimentación, su crecimiento integral como personitas.
- El Programa Mundial de Alimentos nos está aportando la alimentación y con la ayuda de Dios y de San José, podremos sostenerlo como se quiere.
- También está muy adelante la vivienda para las hermanas. Está quedando muy bonita y acogedora, esperamos que en un mes la podamos disfrutar.
- Está terminada la batería de baños para los niños y niñas.
- A la capilla que es el centro de “La Ciudad de Dios”, se le harán algunas remodelaciones y con esto quedará lista la primera etapa.
- Queda faltando la segunda etapa, que consistirá en cuatro salones para los niños y niñas, un pequeño dispensario médico y la casa para los misioneros, laicos o religiosos que quieran hacer experiencia misionera y colaborar en la obra.
El 19 de Marzo desde muy temprano nos encontramos en la sede de “La Ciudad de Dios”, a un grupo de niños, niñas, jóvenes y señoras haciendo la limpieza del lugar en compañía de la Hna. Bibiana Alexandra Pérez. A las 3:00 pm nos dimos cita para celebrar la eucaristía de inauguración, que fue muy hermosa. La gente acudió masivamente a pesar de la lluvia. Se notaba la cuidadosa preparación, con lujo de detalles: flores para San José, los cantos bellísimos, la procesión de ofrendas realizada por niñas vestidas de ángeles con túnicas blancas y adornos dorados en su cabeza. También los jóvenes se hicieron presentes con su grupo musical y danzas típicas de la región. Terminada la Eucaristía se bendijo el salón-comedor y se repartió refrigerio para más de 200 niños y niñas.
La felicidad es una constante en toda la gente, ya que hablan de este proyecto con mucha ilusión y es verdad: “ya ha comenzado a ser un signo místico y profético en medio del pueblo, el cual les transmite fe, esperanza y amor”.
“La Ciudad de Dios”, será un lugar de oración y promoción de la espiritualidad, formación integral y proyección social.
Regresamos rebosantes de alegría y gratitud con el Señor, San José, La Virgen y Francisco Palau, por ayudarnos a sembrar esperanza como irradiación de una c
omunidad de fe y amor, que quiere gastar la vida ayudando a los demás.
Nuestras Hermanas de la comunidad de Barbacoas quedaron muy motivadas para trabajar en esta parcela de la Iglesia y resignificar así, nuestra presencia misionera en este lugar.
Muchas gracias a todos por su oración, cercanía y apoyo en esta obra de Dios.
Gloria Leonor Anaya
Superiora Provincial
Provincia Santa Teresa del Niño Jesús
Colombia