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Salterio I Semana
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Anexo
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VIERNES I

LAUDES       (Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V.  Señor, ábreme los labios.

R.  Y mi boca proclamará tu alabanza.

 

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Invitatorio

Ant.   Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Salmo del invitatorio (23, 66, 94 o 99)*

 

Repetir antífona

 

Himno del ordinario

Así: te necesito

de carne y hueso.

Te atisba el alma en el ciclón de estrellas,

tumulto y sinfonía de los cielos;

y, a zaga del arcano de la vida,

perfora el caos y sojuzga el tiempo,

y da contigo, Padre de las causas,

Motor primero.

Mas el frío conturba en los abismos,

y en los días de Dios amaga el vértigo.

¡Y un fuego vivo necesita el alma

y un asidero!

Hombre quisiste hacerme, no desnuda

inmaterialidad de pensamiento.

Soy una encarnación diminutiva;

el arte, el resplandor que toma cuerpo:

la palabra es la carne de la idea:

¡encarnación es todo el universo!

¡Y el que puso esta ley en nuestra nada

hizo carne su verbo!

Así: tangible, humano,

fraterno.

Ungir tus pies, que buscan mi camino,

sentir tus manos en mis ojos ciegos,

hundirme, como Juan, en tu regazo,

y -Judas sin traición- darte mi beso.

Carne soy, y de carne te quiero.

¡Caridad que viniste a mi indigencia,

qué bien sabes hablar en mi dialecto!

Así, sufriente, corporal, amigo,

¡cómo te entiendo!

¡Dulce locura de misericordia:

los dos de carne y hueso!

Gloria al Padre, y al Hijo,

y al Espíritu Santo. Amén.

Otro HIMNO    

Edificaste una torre

para tu huerta florida;

un lagar para tu vino

y, para el vino, una viña.

 

Y la viña no dio uvas,

ni el lagar buena bebida:

sólo racimos amargos

y zumos de amarga tinta.

 

Edificaste una torre,

Señor, para tu guarida;

un huerto de dulces frutos,

una noria de aguas limpias,

un blanco silencio de horas

y un verde beso de brisas.

 

Y esta casa que es tu torre,

este mi cuerpo de arcilla,

esta sangre que es tu sangre

y esta herida que es tu herida

te dieron frutos amargos,

amargas uvas y espinas.

 

¡Rompe, Señor, tu silencio,

rompe tu silencio y grita! 

Que mi lagar enrojezca

cuando tu planta lo pise,

y que tu mesa se endulce

con el vino de tu viña.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

Tiempo pascual: Acuérdate de mí, Señor cuando llegues a tu reino. Aleluya.

 

Salmo 50 

MISERICORDIA, DIOS MIO

Expresamos la compunción y el sentido por el sacrificio del pueblo de Dios.  Antes que denuncia y hostigamiento del otro, nuestro clamor por la justicia es evangelio de salvación y perdón de pecados.

Renovaos en la mente y en el espíritu

y vestíos de la nueva condición humana.

(Ef 4,23-24)

 

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,

  por tu inmensa compasión borra mi culpa;

  lava del todo mi delito,

  limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,

  tengo siempre presente mi pecado:

  contra ti, contra ti sólo pequé,

  cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,

  en el juicio resultarás inocente.

  Mira, en la culpa nací,

  pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,

  y en mi interior me inculcas sabiduría.

  Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

  lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,

  que se alegren los huesos quebrantados.

  Aparta de mi pecado tu vista,

  borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,

  renuévame por dentro con espíritu firme;

  no me arrojes lejos de tu rostro,

  no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,

  afiánzame con espíritu generoso:

  enseñaré a los malvados tus caminos,

  los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,

  Dios, Salvador mío,

  y cantará mi lengua tu justicia.

  Señor, me abrirás los labios,

  y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:

  si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

  Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;

  un corazón quebrantado y humillado,

  tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad,  favorece a Sión,

  reconstruye las murallas de Jerusalén:

  entonces aceptarás los sacrificios rituales,

  ofrendas y holocaustos,

  sobre tu altar se inmolarán novillos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

Tiempo pascual: Acuérdate de mí, Señor cuando llegues a tu reino. Aleluya. 

Antífona 2   

Fuera del tiempo pascual: Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Tiempo pascual: Es verdad: tú eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya.

Cántico    QUE LOS PUEBLOS TODOS SE CONVIERTAN AL SEÑOR 

   Is. 45,15-26

Dios permanece escondido para cuantos no le buscan, también para Israel en cuanto no se orienta a su servicio. Él se constituye en el soberano de los suyos, sobre la base de la fe y la conversión. Mas, al final para bien o para mal, todos habrán de quedar bajo su mano.

Al nombre de Jesús toda rodilla se doble.

(Flp 2,10)

 

Es verdad: tú eres un Dios escondido,

el Dios de Israel, el Salvador.

Se avergüenzan  y se sonrojan todos por igual,

se van avergonzados los fabricantes de ídolos;

mientras el Señor salva a Israel

con una salvación perpetua,

para que no se avergüencen ni se sonrojen

nunca  jamás.

Así dice el Señor, creador del cielo

 - Él es Dios -,

Él modeló la tierra,

la fabricó  y la afianzó;

no la creó vacía,

sino que la formó habitable:

‘‘Yo soy el Señor y no hay otro’’

No te hablé a escondidas,

en un país tenebroso,

no dije a la estirpe de Jacob:

“ Buscadme en el vacío.”

Yo soy el Señor que pronuncia sentencia

y declara lo que es justo.

Reuníos, venid, acercaos juntos,

supervivientes de las naciones.

No discurren los que llevan su ídolo de madera,

y rezan a un dios que no puede salvar.

Declarad, aducid pruebas,

que deliberen juntos:

¿Quién anunció esto desde antiguo,

quién lo predijo desde entonces?

¿No fui yo, el Señor?

- No hay otro Dios fuera de mí –

Yo soy un Dios justo y salvador,

y no hay ninguno más.

Volveos hacia mí para salvaros,

confines de la tierra,

pues yo soy Dios y no hay otro.

Yo juro por mi nombre,

de mi boca sale una sentencia,

una palabra irrevocable:

“Ante mí se doblará toda rodilla,

por mí jurará toda lengua”,

dirán: “Sólo el Señor

tiene la justicia y el poder”.

A Él vendrán avergonzados

los que se enardecían contra Él,

con el Señor triunfará y se gloriará

la estirpe de Israel.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2   

Fuera del tiempo pascual: Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Tiempo pascual: Es verdad: tú eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya. 

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Entrad con vítores en la presencia del Señor.

Tiempo pascual: Servid al Señor con alegría. Aleluya.

Salmo 99    ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Todo el universo ha de crecer en el reconocimiento más pleno de Dios. En ello va nuestra realización como personas, y no así en la presunción y arrogancia de ser algo por sí mismo.

El Señor manda que los redimidos entonen un himno de victoria. (San Atanasio)

 

Aclama al Señor, tierra entera,

  servid al Señor con alegría,

  entrad en su presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:

  que Él nos hizo y somos suyos,

  su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,

  por sus atrios con himnos,

  dándole gracias y bendiciendo su nombre:

"El Señor es bueno,

  su misericordia es eterna,

  su fidelidad por todas las edades".

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Entrad con vítores en la presencia del Señor.

Tiempo pascual: Servid al Señor con alegría. Aleluya. 

Tiempo ordinario

LECTURA BREVE        Ef. 4,29-32

No salga de vuestra boca palabra desedificante, sino la que sirva para la necesaria edificación, comunicando la gracia a los oyentes. Y no provoquéis más al santo espíritu de Dios, con el cual fuisteis marcados para el día de la redención. Desterrad de entre vosotros todo exacerbamiento, animosidad, ira, pendencia, insulto y toda clase de maldad. Sed, por el contrario, bondadosos y compasivos unos con otros, y perdonaos mutuamente como también Dios os ha perdonado en Cristo.

 

RESPONSORIO BREVE

V. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

V. Indícame el camino que he de seguir.

R. Hazme escuchar tu gracia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. En la mañana hazme escuchar tu gracia. 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.       El Señor ha visitado y redimido a su pueblo

Benedictus       Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Repetir antífona

 

PRECES

Adoremos a Cristo, que salvó al mundo con su cruz, y supliquémosle diciendo:

 Señor, ten misericordia de nosotros

Señor Jesucristo, cuya claridad es nuestro sol y nuestro día

—haz que, desde el amanecer, desaparezca de nosotros todo sentimiento malo.

Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y obras

—a fin de que nuestro día sea agradable ante tus ojos.

Aparta de nuestros pecados tu vista

—y borra en nosotros toda culpa

Por tu cruz y tu resurrección

—llénanos del gozo del Espíritu Santo

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó:  Padre nuestro*

 

Oración

     Dios misericordioso, que has iluminado las tinieblas de nuestra ignorancia con la luz de tu palabra: acrecienta en nosotros la fe que tu mismo nos has dado; que ninguna tentación pueda destruir nunca el ardor de la fe y de la caridad que tu gracia ha encendido en nuestro Espíritu.

—Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


VÍSPERAS  (Viernes I por la tarde)

SALUDO INICIAL:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO del ordinario

 En esta tarde, Cristo del Calvario,

vine a rogarte por mi carne enferma;

pero, al verte, mis ojos van y vienen

de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados,

cuando veo los tuyos destrozados?

¿Cómo mostrarte mis manos vacías,

cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,

cuando en la cruz alzado y solo estás?

¿Cómo explicarte que no tengo amor,

cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,

huyeron de mí todas mis dolencias.

El ímpetu del ruego que traía

se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido no pedirte nada,

estar aquí, junto a tu imagen muerta,

ir aprendiendo que el dolor es sólo

la llave santa de tu santa puerta. Amén.

Otro HIMNO

Calor de Dios en sangre redentora,

y un río de piedad en tu costado;

bajo tu cruz quédeme arrodillado,

con ansia y gratitud siempre deudora.

 

Conózcate, oh Cristo, en esta hora

de tu perdón; mi beso apasionado,

de ardientes labios en tu pie clavado,

sea flecha de amor y paz de aurora.

 

Conózcame en tu vía dolorosa

y conozca, Señor, en los fulgores

de tus siete palabras, mi caída;

 

que en esta cruz pujante y misteriosa

pongo, sobre el amor de mis amores,

el amor entrañable de mi vida.  Amén.

 

SALMODIA

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Tiempo pascual: Cristo se hizo pobre por nosotros para enriquecernos. Aleluya.

Salmo 40 ORACIÓN DE UN ENFERMO

Dios bueno es amparo del desvalido. La truculencia mundanal hace incluso de sus demostraciones de cortesía, puro fingimiento y ostentación de superioridad. Dios en cambio es siempre trasparente y benévolo y fiel.

Uno de vosotros me va a entregar:

 uno que está comiendo conmigo (Mc 14, 18)

 

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;

  en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,

  para que sea dichoso en la tierra,

  y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,

  calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: "Señor, ten misericordia,

  sáname, porque he pecado contra ti".

Mis enemigos me desean lo peor:

  "a ver si se muere, y se acaba su apellido".

El que viene a verme habla con fingimiento,

  disimula su mala intención,

  y, cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,

  hacen cálculos siniestros:

  "Padece un mal sin remedio,

  se acostó para no levantarse".

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,

  que compartía mi pan,

  es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,

  haz que pueda levantarme,

  para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:

  en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,

  me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,

  ahora y por siempre. Amén, amén.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1

Fuera del tiempo pascual: Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Tiempo pascual: Cristo se hizo pobre por nosotros para enriquecernos. Aleluya.

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.  

Tiempo pascual: El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Aleluya.  

Salmo 45    DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU PUEBLO

El favor de Dios es la única fuerza inexpugnable de la porción de sus siervos, frente a todos los poderes de este mundo.

Le pondrá por nombre Emmanuel,

que Significa «Dios-con-nosotros» (Mt 1, 23)

 

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,

  poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,

  y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,

  que sacudan a los montes con su furia:

el Señor de los ejércitos está con nosotros,

  nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,

  el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;

  Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan,  los reyes se rebelan;

  pero Él lanza su trueno, y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

  nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,

  las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,

  rompe los arcos, quiebra las lanzas,

  prende fuego a los escudos.

"Rendios, reconoced que yo soy Dios:

  más alto que los pueblos,

  más alto que la tierra".

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

  nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Antífona 2

Fuera del tiempo pascual: El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.  

Tiempo pascual: El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios. Aleluya.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Tiempo pascual: Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya. 

Cántico CANTO DE LOS VENCEDORES  Ap. 15,3-4

Al final, Dios habrá de ser atestiguado por todas las naciones como el único y el verdadero.

Himno de adoración

 

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh rey de los siglos!

¿Quién no temerá Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque solo Tú eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3

Fuera del tiempo pascual: Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Tiempo pascual: Cantaré al Señor, sublime es su victoria. Aleluya. 

 

Tiempo ordinario

 

LECTURA BREVE         Rm. 15,1-3

     Los fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles, sin complacernos a nosotros mismos. Cada uno cuide de complacer al prójimo para su bien, para su edificación, que Cristo no buscó su propia complacencia, según está escrito: “sobre mí cayeron los ultrajes de quienes te ultrajaron”. 

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

V. Y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para el Dios y Padre suyo.

R. Por la virtud de su sangre.

V. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.  

R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre. 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

Magníficat        Lc 1, 46-55

Alegría del alma en el Señor

Repetir antífona

 

PRECES

Bendigamos a Dios que escucha la oración de los humildes y a los hambrientos los colma de bienes, digámosle confiados:

Muéstranos, Señor, tu misericordia

Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la iglesia que sufren:

—acuérdate que, por ellos, Cristo, cabeza de la Iglesia, ofreció en la cruz el verdadero sacrificio vespertino.

Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de las viudas y de los huérfanos

—y haz que todos nos preocupemos de los que sufren.

Concede a tus hijos la fuerza necesaria

—para resistir las tentaciones del maligno.

Acude en nuestro auxilio, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte:

—que seamos fieles hasta el fin y dejemos este mundo en tu paz.

     Se pueden añadir algunas intenciones libres.

 

 Conduce a los difuntos a la luz donde tu habitas,

—para que puedan contemplarte eternamente.

Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:  Padre nuestro*

 

Oración

    Te pedimos, Señor, que los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasión de tu Hijo estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevadero y con su carga ligera.

—Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V.  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R.  Amén.



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